martes, 2 de julio de 2013

LOS CONSEJOS DE DENNETT



Daniel Dennett, ese señor con aspecto de David el Gnomo o Santa Claus (eso ya depende del equipaje mitómano de cada cual), es uno de los más relevantes filósofos contemporáneos en general y, más en particular, un ineludible referente dentro de las áreas de la filosofía de la mente y de las ciencias cognitivas; tampoco te voy a explicar más porque para algo está la wikipedia. Es además uno de los nombres punteros del escepticismo científico y el pensamiento crítico. Precisamente su más reciente libro, Intuition Pumps And Other Tools for Thinking (2013, sin edición en español), trata sobre estas cuestiones. El día que lo leamos te daremos más detalles (me está saliendo una entrada de escaqueo informativo que no veas). En realidad, esto va de que simultáneamente a la publicación de esa obra, Dennett publicó en el diario británico The Guardian un breve extracto de lo expuesto en ella. Queríamos irnos al artículo original, hacer nosotros la traducción y todo eso (para que veas que intención de trabajar había), pero nos hemos encontrado con que lo han borrado ya (hala, eso que nos ahorramos), así que extraemos el texto de la web faena.com, a través de la que hemos tenido inicialmente conocimiento del mismo. Constituye una serie de recomendaciones para el debate y la argumentación desde la adopción de un pensamiento crítico. Mira, te voy a decir la verdad: a mí no me parece la gran cosa, pero como es acorde con nuestras inquietudes y además, como dicen en mi tierra, "tota pedra fa paret" (ya estás averiguando la traducción y el sentido de la frase), pues te lo ofrecemos. Juzga tú mismo, saca en limpio lo que puedas o quieras y, si no, pues a otra cosa. Además, hacía tiempo que no publicaba nada aquí y esto me ha venido a huevo como excusa... y en pleno comienzo de la canícula tampoco estamos para que nos exijan brillanteces, ¿sabes? (madre mía, este blog cada día está peor; yo, desde luego, no se lo recomendaría a mis amigos).

Bueno, pues lo de Dennett es esto. Que te aproveche... o no, o yo qué sé: 

1. Usa tus errores: ejerce una rigurosa honestidad intelectual. Cuando cometas un error toma un gran respiro y examina tus equivocaciones desapasionadamente y sin compasión. Aprende de ellos y úsalos. 
2. Respeta a tu oponente: la persuasión provoca la escucha de los otros. Muestra que entiendes las posiciones de tu oponente tanto como ellos, demuestra buen juicio. 
3. El claxon seguro: cuando usas la palabra “seguramente”, provocas en los otros una postura de alerta. Es necesario que argumentes lo necesario para validar esa afirmación.
4. Siempre responde las preguntas retóricas: este tipo de recurso está basado en la idea de que las respuestas son tan obvias que sería tonto contestarlas. Hazlo, así no parecerás pretencioso, ambiguo o cómodo. 
5. Simplifica tus teorías: no seas extravagante o complicado, la simpleza y claridad es valiosa para el interlocutor. 
6. Ve al punto: si sabes que la argumentación que aplicarás no es muy buena, no la uses, ejerce solo aquella que sea clara. 
7. No seas ambiguo: aunque existiera un argumento que pareciera ser importante y verdadero pero que resulta ambiguo, lo mejor será suprimirlo.


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