domingo, 26 de agosto de 2012

DIETA



El filósofo argentino Mario Bunge, nacido en 1919 y en pleno uso de sus facultades mentales (al menos aparentemente), declaró en una reciente entrevista a propósito de las claves para la longevidad: “No leer a los posmodernos, no fumar, no beber alcohol y no hacer demasiado deporte. Mantener ágil el cerebro. Si uno deja de aprender, el cerebro deja de funcionar”.

El cuarto y quinto puntos los venimos adoptando, sin duda (incluso diríamos que quizás nos convendría no seguir el cuarto tan a rajatabla). En cuanto al segundo y al tercero,... bueno... a ver qué se puede hacer. Pero el primero, ah, ese sí. Hemos de ser conscientes de que nuestra dieta intelectual tiene tanta importancia y merece tanto cuidado como la físiológica. Incluir en ella a los posmodernos puede suponer importantes deficiencias proteínicas. Y si queremos evitar las digestiones pesadas, hay que abstenerse, por supuesto, de Hegel y de Heidegger. Mejor ingerir platos ligeros pero al tiempo nutritivos, entre los que encontraríamos desde recetas clásicas como Russell o Popper hasta muestras de nouvelle cuisine como Onfray. Si queremos algo más especiado, Nietzsche. Y, por supuesto, no despreciar jamás un menú degustación de ilustrados franceses. A ver si conseguimos llegar al menos a los cincuenta, que con los disgustos que me dais no es objetivo baladí.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

tienes una manera de expresarte que enorgullece tio....

Agustín Sanz Andreu dijo...

En un primer momento, teniendo en cuenta lo poco acostumbrado que estoy a recibir halagos (y menos aquí), he pensado que el comentario era irónico o que tenía algún otro sentido oculto (y la verdad es que me he pasado un rato buscándolo, no es broma). Pero finalmente he decidido que no veo por qué no he de tomármelo simplemente como lo que parece. Si es así, ¡no sé qué podría responder! Únicamente que me digas quién eres, Anónimo, para que pueda invitarte a algo.

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