sábado, 3 de septiembre de 2011

EL BOXEADOR IMBATIBLE (UNA ALEGORÍA EPISTEMOLÓGICA)


Supongamos que tenemos a dos boxeadores (Kid Martillo y Kid Pitillo) afirmando "yo soy el mejor". Pitillo se ha enfrentado a una gran cantidad de contrincantes a lo largo de su carrera y nunca ha sido derrotado. Podría haberse dado el caso de que sí, pues se han producido ocasiones de sobra para ello, pero el hecho es que nunca ha vivido semejante circunstancia. Por otro lado, dado que está dispuesto a seguir aceptando todos los retos que se le presenten en el futuro, de ninguna manera podemos desechar la posibilidad de que pueda llegar a ser vencido en algún momento. Por su parte, Martillo jamás ha combatido con nadie y, aún más, tenemos de alguna manera la garantía de que jamás va a hacerlo. En consecuencia, también de él se puede decir con rigor que nunca hasta la actualidad ha sufrido una derrota. Y, a diferencia de Pitillo, podemos incluso asegurar sin temor a equivocarnos que no la va a sufrir jamás (por lo tanto, con toda justicia podemos decir que Martillo es imbatible; Pitillo, sin embargo, es imbatido). Ahora preguntémonos: ¿a cuál de ambos deberíamos conceder mayor credibilidad en esa su afirmación de "soy el mejor"?

Vayamos más allá. Supongamos que Martillo posee una cierta cantidad de seguidores que aseguran que, en efecto, él es el mejor púgil. Y para respaldar su aseveración se apoyan en el hecho de que, como decíamos, jamás ha sido derrotado. Es más, exigen que su afirmación sea aceptada mientras Martillo no caiga en el ring, y exigen también que sea quien se muestre escéptico ante tal afirmación, solicitando algún tipo de evidencia de su verdad, quien haya de demostrar que no es cierta, de tal manera que mientras no lo consiga se tendrá que aceptar la superioridad de su ídolo sobre Pitillo. Ahora preguntémonos...

5 comentarios:

Agustín Sanz Andreu dijo...

En estos momentos tengo junto a mí a mi santa esposa sufriendo un histérico ataque de carcajadas tras haber leído el post de arriba. Remito a todo posible interesado en mi interpretación de la situación al post inmediatamente anterior de este blog. Ahora preguntémonos: ¿me divorcio, la asesino...?

Agustín Sanz Andreu dijo...

Y sigue, y sigue...

Agustín Sanz Andreu dijo...

"Para que luego digas que no me fijo en tus cosas", me dice la tía. Qué valor.

el sabata dijo...

creo que te entiendo, seguramente has tenido un debate con alguien y esta es tu implacable manera de resarcirte
comparto las risas: muy buena entrada
gracias además, dado que ahora mismo me ha venido como anillo al dedo esta lectura
un abrazo

Agustín Sanz Andreu dijo...

No andas muy desencaminado en lo que dices. Me alegro de que mis desvaríos te puedan ser útiles de alguna manera. Un saludo.

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