miércoles, 12 de enero de 2011

ESCÉPTICOS TELEVISIVOS





(Veamos, cómo empiezo... ah, ya está) En el nauseabundo piélago de putrefacción que es el actual panorama televisivo sale a flote, en muy contadas ocasiones, alguna que otra tabla de salvación a la que podemos abrazarnos con la desesperación del náufrago que creía estar expirando ya su penúltimo aliento (joder, vaya arranque de literatura barata... mejor cambio de tono). Lo que quería decir es que, por suerte, a veces tenemos la oportunidad de encontrar un pequeño oasis... (no, "oasis" no, que esto me va a volver a llevar a la mierda de antes). ¡Que a veces te encuentras con programas de la tele que merecen la pena, leñe!

En este caso, hablamos de Escépticos, una serie documental que ha comenzado a emitirse en la televisión autonómica vasca, Euskal Telebista. Producida por K2000 y con dos tipos que aquí nos caen bien, los periodistas José Antonio Pérez y Luis Alfonso Gámez, como principales responsables (el segundo, para más credenciales, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica y fundador de la asociación Círculo Escéptico).

Pérez y Gámez dudando muy fuerte

Se dice que es "un programa que busca desmontar las grandes falacias acientíficas más populares en la sociedad". Para que nos hagamos una idea de lo que consideran tales falacias, en los rótulos de cabecera se mentan cosas como "conspiraciones", "esoterismo", "superstición" o "fe" (¿sí?, ¿se atreverán?... se me ponen los dientes largos sólo de pensarlo). En su blog, Pérez nos desvela más explícitamente algunas de las cuestiones que tienen proyectado tratar: "¿Funciona la homeopatía? ¿Son malas para la salud las ondas electromagnéticas? ¿En qué se basa la astrología? ¿Fuimos realmente a la Luna? ¿Qué es un producto milagro? ¿Qué hay detrás de la industria de lo oculto?". Más declaraciones de intenciones: "Nuestro objetivo es separar los hechos probados de los mitos y las falsedades interesadas, dando claves al espectador para aplicar el pensamiento crítico. Lo haremos con ironía y buen humor. Y lo haremos a pie de calle, como unos detectives de lo curioso en busca de la verdad demostrable". Con tales presupuestos, bien se puede considerar un hito, no ya porque sea un granito de arena más en la paupérrima oferta de divulgación científica de la caja imbécil, sino porque, que sepamos, es la primera vez que en este país un programa de televisión adopta de manera explícita un enfoque y planteamiento encuadrables en el pensamiento crítico y el escepticismo científico (no confundir con otros modelos de escepticismo; ya aclararemos esto algún día). Vale, sí, ya es hora de reconocerlo... son "de los nuestros".

De momento, sólo se ha producido el primer episodio, emitido el pasado 1 de enero. No se anuncia continuidad inmediata, ni mucho menos una periodicidad determinada (así que supongo que podemos considerar el programa ya visto como una especie de piloto), pero hace escasos días Gámez divulgó vía Facebook que les han sido encargados doce capítulos más. Ojalá esa previsión se cumpla.

Esta entrega inicial trata sobre el irritante tema de la llamada "conspiración lunar", leyenda urbana que más de uno utiliza para intentar pasarse de listo. Como sabemos, consiste en la creencia de que en realidad los estadounidenses jamás llegaron a nuestro satélite, sino que todo consistió en un montaje urdido por motivos propagandísticos, con las famosas imágenes televisivas del acontecimiento filmadas en un plató que reproducía el paisaje lunar. Se trata de uno de los delirios preferidos de quienes arden en deseos de encontrar misterios donde no los hay (hola, Iker Jiménez), con lo que de paso hacen exhibición involuntaria de una garrafal ausencia de conocimientos científicos elementales.

El programa adopta la estrategia de desmontar una por una las "pruebas" que recurrentemente aducen los defensores de esta teoría, mostrando no solamente que son falsas, sino también que su refutación es tan sencilla de llevar a cabo que casi ni merece la pena molestarse en ello. Por ejemplo, uno de los argumentos que habitualmente se esgrimen es el siguiente: si en la Luna no sopla ni la más leve brisa, ¿cómo es posible que la bandera que los astronautas hincaron en su superficie ondeara (deben de pensar, por cierto, que en un plató de filmación de interiores sopla un viento huracanado)? ¡Ah, ah, te he pillado! Pues la respuesta es tan fácil como que... no ondea, tal como se puede apreciar en las supuestamente fraudulentas imágenes. Ya está, así de simple. ¿Por qué tanta gente repite que ondea?, ¿alguno de los que lo dicen ha visto la filmación que es objeto de sus sospechas? Evidentemente, no; ¿para qué molestarse?
     Y unas escasas líneas más arriba hemos dicho que la postura conspiranoica en cuestión es tan ridícula que casi ni merece la pena molestarse en rebatirla. ¿Por qué, sin embargo, esforzarse en ello? En el propio programa encontramos la respuesta. No sólo en encuesta callejera muchos ciudadanos expresan sus dudas (bueno, las intervenciones podrían estar seleccionadas), no sólo un grupo de escolares preadolescentes se apunta con ganas a la teoría de la conspiración (en fin, ya se sabe, la ingenuidad e ignorancia de los muy jóvenes, la visión romántica de las cosas en esa etapa de la vida...), sino que, cuando el conductor del programa irrumpe en un aula de una facultad de ciencias y pide que levanten la mano quienes estén seguros de que el ser humano ha pisado la Luna... ¡ninguno de los presentes lo hace! Ellos, ¡la supuesta elite intelectual de nuestra sociedad (como apunta el propio Gámez, sospechamos que con retranca, unos segundos antes)! Incluso una de las alumnas se escuda en una pretendida actitud científica para justificar sus dudas (habíamos mencionado ya a los que se pasan de listos, ¿verdad?; "como científicos que somos", dice... anda que no te queda a ti ni ná para merecer ese calificativo). Por desgracia, lo ridículo e insostenible de ciertas creencias irracionales no tiene por qué ser directamente proporcional a la escasez de su difusión y a su falta de arraigo en la sociedad; eso es lo que obliga a luchar contra ellas.

El programa inaugural adolece de ciertos defectos formales (la novatada, inevitablemente, se paga), al igual que se le pueden reprochar algunos elementos endebles en el aspecto argumentativo y haberse dejado más de un cabo suelto (hechos que los aguafiestas de siempre ya se han encargado de machacar en diversos lugares de Internet), e incluso incurre en algún que otro error de bulto, como el de representar al dirigente soviético de la época mediante la efigie de Stalin, cuando éste, en aquellos momentos, ya llevaba muerto más de una década (el presidente de la URSS, en 1969, era Brézhnev). Así y todo, nada imperdonable, que no sea mejorable en futuras entregas y, desde luego, poca cosa en comparación con los aspectos positivos de una propuesta como ésta. A destacar las colaboraciones de lujo, como las de Pedro Miguel Etxenike y Pedro Duque, por mencionar los nombres que más pueden sonar al gran público. El resultado final: informativo a la vez que tremendamente ameno.

Y si no tienes la suerte de residir en Euskadi (maravillosa tierra pues), área de recepción de la cadena que emite el programa, no te preocupes, porque tenemos Internet, que borra las fronteras, es una ventana al mundo y todo eso. Así que visiónalo aquí y mantente atento a la aparición de las próximas entregas; si te enteras tú antes que yo, me avisas.

Si quieres saber más, pero esta vez de primera mano, te remito a los blogs personales de los culpables del asunto, en concreto aquí, aquí y aquí. Ambos blogs, por cierto, interesantes y recomendabilísimos por sí mismos, independientemente del tema que nos ocupa. Y, para completar el menú, incluso te podemos ofrecer un making-of del rodaje. De nada.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Juan Ignacio Cirac, premio Príncipe de Asturias de la Ciencia, Bermudez de Castro, premio príncipe de Asturias de la Ciencia, MLoeches, director departamento Neurociencia Cognitiva Univ Complutense, Dr. Antonio Rosas, CSIC, Paleobiología descubridor Grupo Sanguíneo Neanderthal, Alfredo Tiemblo Catedrático de Física y Decano Real Academia de Física, Cesar Barta, Catedrático Física, Emilio Carreño, Físico, director Red Sísmica Nacional...

A mi estos me parecen buenos científicos. Estos son colaboradores de Cuarto Milenio de Iker Jiménez.

Conste en acta.

Agustín Sanz Andreu dijo...

No sé muy bien a qué viene tu puntualización, pero de acuerdo... conste, conste.

Pepe Pérez dijo...

Que conste en acta que un premio denominado "príncipe de Asturias" no parece que haya de ser ningún aval científico sino más bien político, en virtud de su nombre mismo, al margen de otras consideraciones.
Y que ser colaboradores de Cuarto Milenio los desacredita automáticamente como buenos científicos.
Por ahí no paso. En todo caso habría que pedir a "Anónimo" que aclarase qué entiende él que son "buenos científicos". Pues si lo fueran ciertamente que no irían a colaborar con ese señor a ese programa. ¿Cuántos no lo hacen, por cierto?

Pepe Pérez dijo...

Dos conclusiones pues.
Por lo que puedo saber, los premios "príncipe de tal.." son premios políticos.
Alguien asocia el hecho de ser buen científico a salir en "Cuarto Milenio".

Agustín Sanz Andreu dijo...

Muchas gracias por visitarnos y por comentar, amigo "Pepe".

Parece que la polémica está servida. Mientras Anónimo no aclare (si lo hace) qué pretendía significar con su comentario, me mantendré al margen de la misma, si nadie tiene inconveniente.

a la papelera dijo...

Polémica niguna. si ser catedrático de física, o dirigir un departamento de neurociencia cognitiva, o tener un príncipe de asturias , no es un aval científico...entonces ¿qué pasa?.

Pepe Pérez dijo...

Lo de siempre. Por favor, leámonos bien unos a otros antes de escribir, aunque este posteador niegue ya la polémica. Hay que practicar más la lectura activa.
Primero, que yo niego en principio toda autoridad científica al premio, no a los cargos ostentados por esos señores.
Y realmente creo que sí que pasa algo, cuando ese grupo minúsculo de científicos van ahí. Existe la autoridad formal y la autoridad racional. La formal es la que se detenta por el lugar que se ocupa en una jerarquía, del tipo que sea, se autojustifica, no requiere del pensamiento crítico, es más, lo desecha. La segunda, la autoridad racional, es la que pide que el que la ejerze la demuestre, que se haga valedor de ella ante sus "subordinados", que se justifique porque yo, tú, otros tenemos capacidad para razonar, para cuestionar todo lo que emita esa autoridad pública.
Por lo tanto, sería curioso saber qué hacen esos señores en ese programa, qué es lo que dicen, quieren transmitir y de qué manera, reconozco aquí mi desconocimiento, ya que no sigo ningún programa de la tele (alguno hay bueno, claro).
Pero áun así lo he visto alguna vez, lo que me "avala" para dejar algún post al respecto.

Pepe Pérez dijo...

Y para rematar, puesto que para uno no hay polémica y el otro, si lo hay, no responde, si existe una cátedra universitaria y una dirección de departamento que se usan para involucrarse en esos "agujeros negros" de estupidez humana, abogo por negarles el pan y la sal.
Ah, bueno, perdón, me olvidaba del pan y circo imperial, en este caso principesco.

A la trituradora dijo...

Y qué es lo que pasa? ¿pierden autoridad por ir a "Cuarto milenio"?. Si quieres decir eso dilo, porque la autoridad formal y racional habrá que establecerla en parámetros más sutiles que la asistencia a un programa de televisión.
Por otra parte, no hay quien ostente un premio de esos sin ostentar un cargo o un curriculum impresionante, por tanto es absurdo negar la autoridad del lo primero y afirmar lo segundo.
Tanta lectura activa. Parece mentira.

Alberto dijo...

A mí me dá lo mismo que el hombre haya ido o no a la luna, y creo que, de ser cierto, nunca se hubiera conseguido sin las guerras previas, sobretodo la fría. Mereció la pena? Yo creo que no.

Agustín Sanz Andreu dijo...

¿"De ser cierto"? En fin...

Yo también opino que no mereció la pena. En realidad, es más bien difícil encontrar una justificación científica a ese esfuerzo; en realidad, las motivaciones fueron de tipo político y propagandístico. De todas maneras, no es de eso de lo que trata el programa que se comenta en el artículo. En él no se pretende defender la necesidad o conveniencia de la llegada del ser humano a la luna; el tema es otro muy distinto.

Alberto dijo...

Lo sé, he visto parte del programa y no me interesaba. Pero los comentarios posteriores me llevaron a reflexionar y emitir una opinión. Cuando en el instituto dan un texto, y te piden : tema, idea principal, asunto, y toda esa mierda que inventan algunos profesores para enseñar a pensar como ellos, siempre tuve la sensación de desmigamiento forzoso, algo horrible que me impelió a no asistir a clase. Menos mal que los trabajos me los hacía mi madre, que es ama de casa y se entretiene igual haciendo punto de cruz que trabajitos escolares. Yo, de mientras, leía clásicos y le ayudaba con las albondigas. Ja!!
Quédate con tu tema Sanz Andreu.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Gracias por tu comentario.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Y aprovecho para recordar la política de moderación de comentarios de este blog, para aquellos que, consciente o inconscientemente, se ponen al límite de no cumplir los requisitos para publicación:

http://miagoraparticular.blogspot.com/p/avisos-sobre-el-uso-y-abuso-de-este.html

Isidro Péres Abella dijo...

Alberto, he de decir que tienes una madre muy singular. No todos los chicos que atraviesan los institutos tienen ayuda, ni académica ni personal por parte de sus padres. Los hay que se pierden irremisiblemente en los pozos de la ignorancia y otros que acaban chapoteando en los charcos de la "cultura". En casi todos los casos siempre hay un gran componente de horror a los formadores más o menos sorteado. (no queda otra, ellos también os aguantan).

Aunque no sea el tema,( el profesor Agustín S.A. me sabrá perdonar) el asunto de si el hombre llegó o no a la luna me resulta tan irrelevante como supongo a tí, pero tengo que discrepar en cuanto a la apreciación de si mereció la pena.
Hasta a los que NO sabemos historia no se nos escapa que las guerras fueron motor del mundo siempre y que todo avanze tecnológico es otro motor del llamado progreso. Con tales potencias aliadas , sirviendose una a la otra y otra a la una, tenemos un mundo un tanto opaco. Pero no más. Decir que no mereció la pena es , en mi modestia opinión, como considerar que el órgano y la función estuvieron mal diseñados.
Atentamente.

Pepe Pérez dijo...

Lo primero agradecer al creador del blog su entrada, poco más se podría añadir sobre ese estupendo programa, que da mucho de sí.

De lo que se trata principalmente es del asunto de que un acontecimiento de alcance mundial de la historia reciente, cercano en el tiempo, resulta que es objeto de sospecha, se duda de su veracidad y hasta se ofrecen explicaciones "spam" alternativas. Televisado, documentado y con pruebas i-r-r-e-f-u-t-a-b-l-e-s. Esto es relevante y tiene su importancia.

La visión de unos estudiantes con sus bunoculares delante, mascullando un discurso falaz, basado en el rumor, quizás el visionado de aquel falso documental, algún programa del Iker, la conformación y confirmación con otros de esa misma opinión, vídeos de youtube; unido a la aparición en un post aquí con los nombres de esos siete científicos con sus títulos, cargos y premios, y lo que recuerdo haberle escuchado a una conocida nonagenaria analfabeta hace quince o veinte años: todo esto me ha saltado a la vista como un insectito se te mete en el ojo cuando estás corriendo y te hace parar para expulsarlo de tu cuerpo y seguir. No ha estropeado tu carrera, pero has perdido tiempo.

Ni qué decir tiene que con aquella mujer, querida por mí, no podía evitar sonreír al escuchar cómo manifestaba su incredulidad. No había réplica racional posible.

Ví una vez una página, creo que de facebook, de tendencia neonazi o ultraderechista, donde negaban el holocausto nazi aportando imágenes que habían sido trucadas según ellos por los bolcheviques, adjuntando su versión de la realidad que se mostraba en cada una de las fotografías.

¿Qué será lo siguiente? ¿No hubo dos guerras mundiales? ¿No vinieron los Beatles a España en 1965? ¿El vídeo "Collateral Murder" tomado desde el Apache estadounidense se gestó en Hollywood?

Como tema sobrevenido, merecedor de otra entrada, no puedo dejar de añadir, con permiso, que el trabajo científico es humilde, voluntarioso, tenaz y valiente, a contracorriente siempre y que encima no conlleva éxito económico por lo general, como ha demostrado el joven investigador de la vacuna contra la enfermedad africana más frecuente, que ha respondido hace poco en su blog a algo que ha dejado en twitter Alejandro Sanz (http://sonicando.com/?p=1925)

Cualquiera de ellos que llegue a dirigir un departamento, que llega a un minúsculo descubrimiento o avance dentro de un área de su disciplina normalmente tras años (puede que muchos) de investigación solitaria o en equipo, o se quedan en el intento pero han aportado cualquier cosa -son pocos los casos de científicos con algún gran éxito, no es lo más normal- merecen todo mi respeto, a su currículum y a sus méritos propios, quitando facilidades familiares, políticas o industriales, por eso sigo sin dar crédito a lo que he leído de siete de ellos como colaboradores de ese programa.

Ya puestos a sospechar y delirar, todo esto de negar que se llegó a la luna, motivaciones geopolíticas y estratégicas aparte de las científicas, podría formar parte igualmente de una oscura conspiración mediática que obedece a algún interes que me es desconocido ¿por qué no?

También importante es el apunte psicosocial que han dejado en el programa, respecto a que ir de descubridor de conspiranoias da cierta superioridad de la que se adolece, como decir ahora que el petróleo se originó por sedimentos de origen animal y vegetal como se ha mantenido hasta ahora, sino que proviene de a partir de tierra volcánica. Es la moda.

Apuntes finales: Severo Ochoa no colaboró con "Mas allá" del Dr. Jiménez del Oso, José Saramago tampoco con "Aquí hay tomate".
Un premio Nobel puede ser desacreditado (http://blogs.rtve.es/carnecruda/2011/1/24/sed-poder)

Ojalá hubiera más debate.
Espero haber aportado algo, perdón por la extensión y gracias por la atención.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Sí, efectivamente, eso que describes en tu segundo párrafo es, ni más ni menos, "el tema". Ese tema al que, al parecer, tanto le molestó a Alberto que me refiriera, tomándoselo como una especie de enmienda por mi parte, cuando no se trataba más que de un comentario casual que de haber venido de cualquier otro, posiblemente, le hubiera parecido de lo más natural y aceptable en el curso de un diálogo como éste. Pero al proceder de "un profesor", parece que le disparó ciertas reminiscencias de traumas juveniles-estudiantiles. No es la primera vez que me ocurre algo similar, como cuando aquel otro contertulio, ante una mera recomendación por mi parte de alguna fuente o referencia (cosa habitual entre los que nos interesamos por informarnos y formarnos mutuamente) me reprochó que le mandara "deberes" (¿?). Curiosas reacciones que siempre delatan más, desde luego, del ofendido que del supuesto ofensor.

Lo del creer que un cargo académico, o premio, o lo que sea, haya de salvaguardar de toda crítica y dotar per se de respetabilidad absoluta a una figura intelectual es de una ingenuidad supina. No seamos tan impresionables, por favor, que hasta los Nobel también cagan sentados. El mundo académico es, entre otras cosas más positivas, una auténtica casa de putas, y si a ello le añadimos las conexiones políticas, economicistas y publicitarias, ni te cuento. ¿Por qué un científico con un currículo más que válido se presta a participar en una pamplina de programa como "Cuarto milenio"? Vaya usted a saber. Lo que está claro es que tal participación no aporta necesariamente ninguna garantía sobre el programa en sí. Y también que los quince minutos de fama warholianos son tentadores para cualquiera, así tengas una cátedra, que en este país da de comer menos de lo que parece.

Y, sí, el negacionismo es una forma más de irracionalidad (y no de las menos peligrosas, por cierto). Que una cosa es ser escéptico y otra es ser gilipollas. Hay que dudar de lo que toca dudar, ni de una cosa menos y ni de una cosa más. Y, para decidir al respecto, criterios haylos.

PD: Genial la "carta abierta" del joven investigador a Alejandro Sanz.

Isidro Perez Abella dijo...

A mí esto me recuerda al chiste de aquellos padre e hijo sentados una noche mirando el cielo: Pregunta el hijo : papá ¿que está más lejos Cuenca o la luna ? a lo que el padre respnde: hijo...¿acaso ves Cuenca desde aqui?.

Pepe Pérez dijo...

He encontrado una interesante entrada de blog, donde el autor dice haber preguntado lo mismo que yo
http://amazings.es/2010/07/01/cientificos-complices-de-los-traficantes-de-misterios/
Incluye un enlace a "La lista de la vergüenza", una pasada

Agustín Sanz Andreu dijo...

Interesante artículo, como dices, y muy apropiado incluirlo aquí para responder o al menos alimentar el debate en torno a algunas de las cuestiones que se han planteado más arriba.

En cuanto a la "lista de la vergüenza" es, efectivamente y como su propio nombre indica, una auténtica vergüenza. Y más si tenemos en cuanto que en algunos casos, tras esos cursos, programas de investigación, etc., se encuentra una parte interesada. Recientemente, no recuerdo ahora en qué universidad española (supongo que constará en esa lista) se instituyó una cosa que se publicitó como cátedra de homeopatía, que luego resultó que ni era cátedra porque no había catedrático ninguno. Pues bien, quien la financia (o sea, le suelta una pasta a la universidad a cambio de que ésta lleve a cabo la pantomima en cuestión) es una de las principales empresas productoras de pócimas homeopáticas. Viva la independencia académica.

Isidro dijo...

"cátedras de homeopatía" "cátedras de flamencología" (en Granada se le dió la primera a Mariquilla), especialistas en grafología, en sexología, (en uno de los últimos congresos se arremetió conta la episiotomía)...Documentales sobre la memoria del agua vistos en sala de espera del dentista, poligrafistas en pugna...

Como persona de a pié, con escasa erudición, grima a las redes sociales, y mente simple no se me escapa que hay algo que a todos se nos escapa.

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