miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Y "ÁGORA" POR QUÉ?


Algunos de los visitantes de este blog han revelado, ya sea en diálogo personal conmigo o a través de algún comentario en el mismo, su incomprensión acerca del título que lo encabeza. Como éste no es casual ni caprichoso, sino que fue escogido intencionadamente y tras cierta reflexión para reflejar el espíritu, las intenciones y los objetivos de nuestro espacio, me parece conveniente aclarar algo al respecto.

El malentendido más habitual, que no voy a negar que me resulta algo molesto aunque también totalmente comprensible, es el de identificar el título con la conocida película de Alejandro Amenábar. Sospecho que no son pocas las personas que han descubierto el término "ágora" a partir del susodicho film, y por lo tanto es inevitable que lo relacionen únicamente con éste. Para aumentar el equívoco, el nacimiento de este blog coincidió en el tiempo con el estreno de la película en cuestión.
     He de decir que en el momento de decidir el nombre que dar al blog no se me pasó por alto lo anterior, y que incluso me planteé renunciar al título que ahora tiene para evitar esa identificación. Sin embargo, finalmente concluí que no tenía por qué dejarme condicionar por semejante circunstancia casual.

Obviamente, la palabla "ágora" no la ha inventado ni descubierto Amenábar. Se trata de un término que se ha convertido en lugar común en el campo de la filosofía debido a sus connotaciones, que son precisamente las que me llevaron a escogerlo. Ya explicaremos más adelante cuál es su significado. De hecho, las páginas de Internet dedicadas a la filosofía o afines que incluyen esa palabra en su título son muy numerosas.
     En realidad, la inspiración del título del blog sí es cinematográfica, pero se encuentra muy lejos de Amenábar. Una vez decidido que iba a utilizar el concepto de "ágora", me restó decidir a través de qué expresión o fórmula lo iba a hacer. La resonancia se encuentra en realidad en la película de Gus Van Sant My own private Idaho (1991), estrenada en España como Mi Idaho privado pero cuyo título original yo siempre he pensado que hubiera sido más acertado traducir como "mi Idaho particular" (término en el que se aunan los sentidos de "propio", own, y "privado", private). Es una referencia demasiado "privada" como para esperar que nadie la capte, pero tampoco era esta la intención.

¿Qué es, entonces, un ágora? (Y, ya que estamos de aclaraciones, puntualizar que la palabra es de género femenino aunque sea antecedida por artículo masculino, tal como ocurre con otros sustantivos femeninos que comienzan con "a" tónica).
     El ágora era el centro vital de la polis griega. Materialmente, consistía en una amplia plaza en la que se situaban los edificios más relevantes, como oficinas administrativas o la sede para la asamblea de ciudadanos que debatía y votaba la política de la ciudad. Se trataba del lugar público por excelencia, y donde se concentraba, en consecuencia, la vida pública, desde las actividades políticas y administrativas a actividades comerciales. Y, lo que realmente aquí nos interesa, se trataba de un lugar de encuentro, el espacio común a toda la ciudadanía (esa categoría restringida, en la antigüedad, a un número tan limitado de individuos, por otra parte). Y, en esa medida, un espacio para el diálogo, para la exposición e intercambio de ideas y opiniones. El lugar en el que a buen seguro Sócrates acosaba (en sentido dialéctico, por supuesto) a los sofistas o Platón paseaba junto con su discípulo Aristóteles sosteniendo discusiones cuyo contenido, por desgracia, no conoceremos jamás.

Y de ahí, en definitiva, el por qué de tal nombre para este blog. Debido a la esperanza, espero que no vana, de que también pueda ser considerado un espacio, aunque sea virtual, para el diálogo, la confrontación de opiniones, la compartición de pareceres. Donde cualquiera pueda expresarse libremente con el único aunque ineludible límite del respeto a las personas (que no a sus ideas). Y cuyo anfitrión puede asegurar que no tiene reservada una dosis de cicuta para quien ose "no reconocer a los dioses de la ciudad".




9 comentarios:

Sarastro dijo...

Conviene recordar con frecuencia (que estas cosas se olvidan), cuál era el término que, en griego, se usaba para denominar a aquellos que no iban al Ágora, que iban a lo suyo: idiotas ( ἰδιώτης).

Agustín Sanz Andreu dijo...

Y, desgraciadamente, hoy abundan los "idiotas" (que nadie se ofenda; en el sentido a que tú haces referencia). Es decir, quienes renuncian a participar e interesarse por lo público. O, como se dice al comienzo de esta página, quienes no "miran por la ventana". Mejor nos iría si fuese de otro modo.

Muchísimas gracias por comentar.

Isidro Pérez Abella dijo...

La raiz grecolatina "idio" significa o y, por distintos pasos semánticos locución peculiar de alguien,lengua propia de un país y, por otro lado extraño, ajeno e ignorante.

La palabra idiota (del latín , del gr. sifnifica hombre privado, hombre no adscrito a una profesión, hombre ignorante; el significado actual sólo data del siglo XIX;

La idiocia es la modalidad de la oligofrenia o debilidad mental, en el que el desarrollo intelectual está detenido en los tres años.

En vista de cómo están los desarrollos intelectuales ....no me queda claro si el idiota era el que íba al Agora o el que no.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Gracias, Isidro. Con comentaristas como los anteriores, ¿para qué necesito más?

Isidro dijo...

Desdeluego.

la raiz grecolatina idio significa peculiar o distinto, y ya lo que sigue en el post anterior.

Esto me pasa por no releer lo escrito. Y no es por vagancia en este caso, pues me había currao el significado de "respeto" e "idea" en el Maria Moliner para ver si te podía rebatir la cuestión de que las personas son respetables (no así sus ideas). Pero no ha podido ser. Llevas razón.

He visto la entrevista que le hizieron a los chavales de Esponjiforme. Son geniales los dos.

Juventud, divino tesoro. Qué gran verdad.

En fin.

Sarastro dijo...

"Idio", como se ha dicho, es una raíz griega que se encuentra en IDIOma, pero también en IDIOsincrasia, el citado IDIOta, IDIOpático o en otras. El latín se quedó ya con esta raíz y con algunas palabras existentes pero con algunas variaciones lógicas en el significado.

Si nos fijamos, en todos los casos "idio" hace referencia a lo que es propio de uno, entendiéndose el "uno" en singular o como colectividad. Así, el "idiota", el que no iba al Ágora, era el que iba a lo suyo, por contraposición a los ciudadanos (politai) que sí que se preocupaban de lo colectivo, o sea, de la política.

Adrián y Miguel dijo...

Agustín quisiera si no es molestia q volvieses a dar tu opinión sobre nuestro blog que no se como sea borrado y tu opinión no puede faltar comolavidamisma69

Agustín Sanz Andreu dijo...

Os dije que el primer post me parecía bueno y que enhorabuena por el blog. Y también os recomendaba que no hicieseis spam en otros blogs, que hay formas mejores de hacer las cosas. Creo que este comentario sigue siendo spam, pero bueno, al menos ahora lo habéis firmado. No sé si acabar de creerme eso de que os interesa tanto mi opinión. Bueno, ahora comento allí para animaros un poco la cosa. Un saludo.

Isidro dijo...

Y que más dará quenos reservéis o no cicuta, si los que no reconocemos a lo dioses divinos y despreciamos a los dioses de la ciudad estamos como perete: hasta los huevos de vender vinagre!.

Publicar un comentario

Y NUESTRAS MÁS RECIENTES OCURRENCIAS...



ESTE BLOG ESTÁ DEDICADO A QUIENES NUNCA "MIRAN POR LA VENTANA" (PORQUE ABANDONEN SU CONFORMISMO Y SU DESIDIA)