martes, 2 de noviembre de 2010

PERO QUÉ POCA FILOSOFÍA ENSEÑA ESTE PROFESOR DE FILOSOFÍA




He recibido algunos comentarios acerca del hecho de que en este blog no se habla lo suficiente de filosofía. Lo cierto es que en ningún momento ni lugar se ha dicho que esa sea la temática principal de este sitio web. Las intenciones y objetivos del blog se encuentran claramente expresados en el texto de encabezamiento que aparece arriba, bajo su título, y, a mi parecer, hasta este momento sus contenidos se han mantenido fieles a dicho planteamiento. 

El artífice de este blog es un profesor de enseñanza secundaria que imparte las asignaturas correspondientes a la especialidad de Filosofía. Entiendo que es ese dato el que ha podido inducir a la confusión. De la misma manera que otras personas han incurrido en el error de considerarlo un "blog escolar". Tanto uno como otro de los malentendidos proceden de centrarse respectivamente en cada uno de los términos de la categoría "profesor de filosofía". Sin embargo, algunas cosas se pueden aclarar si, en lugar de atenderlos por separado, consideramos su combinación para entender qué es lo que realmente hago (aunque valga puntualizar que lo que se va a decir aquí es aplicable a ESTE profesor de filosofía, sin pretender que sea extensible a ningún otro). 

Lo cierto es que en mi labor cotidiana ante mis alumnos hablo escasamente de filosofía. Como botón de muestra, menciono sólo dos de los temas que me ocupan en estos momentos dentro del aula: el consumo responsable y los derechos del consumidor, por una parte, y el fenómeno de la cultura desde el punto de vista de la antropología social, por otra. Y lo cierto también es que la filosofía "pura" es un área que cada vez me interesa menos. De hecho, la mayor parte de mis lecturas personales, temas de reflexión y proyectos de investigación no son estrictamente filosóficos.
     Lo que más me interesa, y a lo que considero dedicarme principalmente, tanto dentro como fuera del aula, no es tanto a la filosofía como contenido (que también) como más bien a la filosofía como actitud y proceder. Y de hecho siempre he estado convencido de que fue esto lo que me llevó, en un momento determinado de mi vida, a tomar la decisión de dedicarme a esta disciplina (cosa de la que nunca me he arrepentido, aunque parezca mentira). Estoy refiriéndome a un modo de encarar el conocimiento de la realidad, y por ende el cómo vivir dentro de esa realidad, que se caracteriza por una visión holística, reflexiva y crítica (y, por supuesto, autocrítica). Unos rasgos que otras disciplinas, por su metodología y áreas de interés, no poseen en el grado extremo en que se presentan en la filosofía. La filosofía nos enseña, como ningún otro saber, a pensar. Y, con ello, contribuye a un muy valioso crecimiento personal. De ahí también mis intereses particulares en los últimos tiempos, los cuales mediatizan los contenidos de este blog: la oposición a la irracionalidad como mecanismo de supuesto conocimiento del mundo, el pensamiento crítico, problemas prácticos de orden social y político que el ciudadano debería encarar desde una perspectiva librepensadora,...

No tengo ningún interés especial en que mis alumnos, y por extensión toda aquella persona con la que pueda compartir lo poco que sé, conozcan la tabla de categorías kantiana o comprendan el método fenomenológico de Husserl (cosas que tampoco están de más, por otra parte); lo que deseo fundamentalmente es que piensen, y que piensen bien, algo mucho menos común de lo que pudiéramos pensar. Piénsalo.


...aunque a algunos les cueste tanto.


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo del consumo responsable y los derechos del consumidor...se te va a escapar pero es de encomiar la tarea. Lo de la cultura desde la antropología social, tú mismo.

Por lo demás a los alumnos no les interesas tu.

Y en cuanto a lo de "pensar es gratis aunque a algunos les cueste tanto" tiene su gracia?

Pensar es como andar, nadie nació sabiendo. Cabe preguntarse: ¿es tarea posible para el pedagógo ayudar a dar los primeros pasos? Sí, no sólo posible sino obligada, en la medida en la que un pedagogo sepa y/o pueda.

En este artículo falta sobreidad y huelgan explicaciones. El enseñante debe ser comedido en su oratoria, para que como la luz ténue ilumine pero no deslumbre. Decía Sthendal que la persona verdaderamente elegante es aquella que, cuando sale de un sitio, nadie puede decir cómo íba vestido. pues tal es, debería ser el estilo del docente.
Pensar no es gratis. Pensar cuesta. Lo que es gratis en estos dias que corren es hablar.

Como el tan terrible " querer es poder", No, mire usted, usted podrá querer lo que se le antoje, pero ya poder... para poder habrá que saber primero y para saber será menester aprender, digo yo. Y ese proceso no está al alcanze de todo el mundo, por desgracia. muchos se malogran.
En dirimir responsabilidades....entraremos otro día.

Anónimo dijo...

Tal vez lo que el anónimo haya querido decir es que las afirmaciones palmarias son tendenciosas. Induce al error tanto el "pensar no cuesta" como el "querer es poder".

En mi opinión (curiosamente) la contraposición de opiniones no es un proceso de diálogo.

Es posible que el anónimo desconozca que la aportación positiva y válida no requiere de una crítica obligada, pero no es menos cierto que en ese "modus pensantis" se rastrea una actitud de desperezamiento mental.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Gracias por los comentarios.

Anónimo dijo...

Si yo fuera profesor de filosofía les daría a mis alumnos a leer unas páginas del "Origen y epílogo de la filosofía" de José Ortega y Gasset y luego les pediría que explicaran con sus palabras lo que dice. ¿Sería un buen ejercicio para que entrenaran el pensamiento?.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Leer es, indudablemente, uno de los mejores ejercicios para educar el pensamiento. Pero, eso sí, siempre y cuando se lea "bien", que es algo que también hay que aprender. Vamos a ser realistas: la mayoría del actual alumnado de secundaria, cuando lee, lo único que hace es pasear los ojos sobre las palabras, nada más. Quiere esto decir que su capacidad de comprensión lectora es muy limitada. Podría concretar más y enumerar muchas anécdotas al respecto, pero me voy a limitar a ofrecer una muestra. El pasado año encargué a mis alumnos de 1º de Bachillerato (16-17 años; a dos cursos de la enseñanza superior) la lectura de los textos que se encuentran en esta entrada del blog: http://miagoraparticular.blogspot.com/2009/11/curso-09-10-asignatura-filosofia-dos.html. Uno de ellos es de "El mundo de Sofía", de Jostein Gaarder, libro dirigido al público juvenil; el otro es de Bertrand Russell, quizás el filósofo de escritura más accesible que jamás haya existido. Bien, pues hubo quien me recriminó que eran textos demasiado difíciles (y de hecho los resultados de los ejercicios que realizaron sobre ellos corroboraron esa dificultad); en esa misma entrada también podrás ver un comentario de alguien que se queja de que son "largos" (¿¿¿???). Míralos tú mismo y juzga. ¿Vas comprendiendo? ¿Deprimente? Sí. ¿Desesperante? Sólo hasta que asumes esa realidad. El libro que mencionas es una propuesta demasiado dura. Y más si tenemos en cuenta que su carácter metafilosófico requiere, para su correcta comprensión, de unos buenos conocimientos previos.

Si te digo que les cuesta "El mundo de Sofía", imagínate este fragmento, por ejemplo, cogido al azar del libro que sugieres:

“Esas verdades insuficientes o parciales son experiencias de pensamiento que, en torno a la Realidad, es preciso hacer. (...) la serie de los filósofos aparece como un solo filósofo que hubiera vivido dos mil quinientos años y durante ellos hubiera seguido pensando. (...) se nos revela el pasado filosófico como la ingente melodía de experiencias intelectuales por las que el hombre ha ido pasando. (...) En cada filosofía están todas las demás como ingredientes, como pasos que hay que dar en la serie dialéctica”.
Una de dos: o mueren en el intento o se me amotinan.

En realidad, excepto en la asignatura de Historia de la Filosofía, donde el programa oficial obliga a ello, raramente propongo la lectura de textos de filosofía "de verdad", más bien de libros de divulgación, artículos de prensa, textos literarios,...

Agustín Sanz Andreu dijo...

Y si me pongo a contarte cómo redactan... pero no, mejor es que no abramos la caja de los truenos.

Anónimo dijo...

Comprendo que la labor educativa require temple.

Gregorio Marañón, en un articulo (y conferencia) en el año 34 pronunció sobre Juan Huarte de San juan, establece(con base huartiana) una serie de máximas pedagógicas que , bien entendidas, conservan una enorme vigencia. El articulo se puede encontrar en un libro de la colección austral de Espasa-Calpe titulado " tiempos viejos tiempos nuevos".

Confieso que "El mundo de Sofía" me resulto imposible de leer, por lo tedioso y mascado, sin embargo hay otras lecturas bastante mas "duras" que me han resultado fascinantes.

En el libro de Ortega, que comienza con "el pasado filósofico" hay una serie de pensamientos. De hecho, así los llama: Primer pensamiento, Segundo pensamiento, Tercer pensamiento. Cuarto pensamiento.
El tercer pensamiento comienza: "Acostumbramos hoy a juzgar que la verdad es cosa muy dificil. La costumbre es razonable. Pero , a la vez, acostumbramos a opinar que el error es cosa demasiado fácil, y esto ya es un uso menos discreto. Se da la paradoja de que el hombre contemporáneo se comporta frívolamente ante el hecho del error. Que el error exista le parece lo más natural del mundo. no se hace cuestión del hecho del error. Lo acepta sin más." Y continúa con unos razonamientos perfectamente comprensibles.
Es mejor elegir textos "fáciles" pero con un contenido que de pié a la reflexión, al porqué de las cosas, a las dudas incluso. Sobre este párrafo, preguntaría: ¿porqué ocurre esto? ¿es cierto? mirad a vustro alrrededor: ¿qué veis?. Y fuera cual fuera el resultado...los alumnos han leido a Ortega!!, aunque sea un trocito. Es filosofía. Y es , además, filosofía española.
Y se trata de pensar, efectivamente, no de conocer las categorías Kantianas.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Aquí, entre nosotros, y ahora que no nos oye nadie, a mí "El mundo de Sofía" no me gusta. Coincido con tu opinión: es un libro aburrido, con lo cual resulta fallido totalmente, pues eso es lo último que ha de ser un libro con las intenciones que se le suponen a éste. Por no mencionar otros varios defectos que tampoco viene al caso exponer ahora. Yo tampoco lo he leído nunca completo y, desde luego, jamás se lo ofrecería a mis alumnos para leerlo en su integridad (ni tampoco una parte sustancial). Pero ese fragmento que te indicaba, así, de manera aislada, es interesante y sobre todo útil para ilustrar determinadas cuestiones. Y supongo que coincidirás conmigo en que no tiene mucho de "difícil", ni en cuanto a contenido ni en cuanto a lenguaje.

Mira, esa fragmento que sugieres sí resulta apropiado. Me parece una buena sugerencia; de hecho, me lo apunto como posible opción para el futuro. Pero no sé yo si lo que sigue le sería al alumnado, como tú dices, "perfectamente comprensible". Me parece un poco optimista por tu parte. Por lo pronto, hay una media de una palabra que desconocen cada dos líneas (congénito, megalomanía, deshumanizado, tremebundo,...). Claro, se les pueden aclarar sus significados; así de paso amplían su vocabulario, pero si a eso le sumas los temas que trata... demasiados obstáculos para que esa lectura les resulte motivadora. Insisto en que hay que pensárselo dos veces antes de utilizar cualquier cosa como material de lectura para clase. Hazme caso, de verdad; hay que conocerles.

Lo que dices en tus dos últimos párrafos lo suscribo al cien por cien.

Gracias sinceras por el interés, por tus comentarios y por tu aportación.

Isidro dijo...

Recomiendo la lectura de los arabescos psicológicos y pedagógicos de Miguel de Unamuno. Se encuentran recogidos en "inquietudes y meditaciones". (austral, espasa calpe).

No tienen desperdicio. Con una sencilla selección de párrafos, podrían darse unas muy buenas clases de filosofía.

Saludos.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Tendremos en cuenta también esta recomendación. Gracias.

Javier Moreno Vilaplana dijo...

Todavía no he dado una sola clase (y como anda la cosa no se si la daré algún día), pero todo esto me lo apunto. Muchas gracias.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Javier, muchas gracias por leernos, por comentar y, sobre todo, por hacerte seguidor del blog.

Echando un vistazo a tu perfil de Blogger y, desde él, a tus blogs (no, no es que sea un cotilla, es que me interesa la gente que se interesa) detecto dos felices coincidencias: nos encontramos a menos de 30 km. de distancia y compartimos "alma mater". Y, además, según dices, en algún momento también compartiremos profesión... seguro que sí, aunque, como bien dices, en estos momentos el panorama no es precisamente alentador.

Espero que sigas por aquí, que encuentres algo de tu interés entre los contenidos de esta página y que tengamos la oportunidad de seguir conversando.

Un saludo.

P.D.: magnífico título el de "Domingo misa y lunes putas", me recuerda la letra de algún blues y no estoy seguro de si también una canción de Siniestro Total.

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