viernes, 9 de julio de 2010

HIJO DE PUTA



El político argentino Luis D'Elía ha propuesto que el 2 de agosto, fecha de nacimiento de Videla, autor del golpe de estado que dio lugar a la dictadura a que estuvo sometido su país entre finales de los 70 y comienzos de los 80, sea declarado oficialmente "Día del hijo de puta". A nosotros nos parece una idea excelente e incluso abogamos por importarla, aunque trasladando la fecha al 4 de diciembre para así adaptarla a la idiosincrasia española.

Sin embargo, no todo el mundo considera afortunada esta propuesta. En la sección de opinión del diario Público del 8 de julio, el o la firmante Casandra (que suponemos pseudónimo) argumentaba: "Pero, ¿qué tienen que ver las putas en todo esto? ¿Qué daño han hecho? Señor D'Elia: le aseguro que hay calificativos más precisos para definir a Videla. Busque sinónimos de "malo" en el diccionario Corripio y se llevará sorpresas".

No teníamos el Corripio a mano, pero hemos recurrido a otros diccionarios de sinónimos y hemos encontrado cosas tales como: malvado, pérfido, sabandija, canalla, pillo, taimado, bellaco, bribón, depravado, ladino, execrable o réprobo.

Pero vamos a ver, Casandra, alma de cántaro, ¿cómo puedes pretender que, a la hora de calificar a un hijo de puta, sea lo mismo llamarle "taimado" o "réprobo" que aquello que realmente es, es decir, un hijo de puta? Un dictador, cualquier dictador, jamás puede ser pérfido o bellaco, sólo puede ser un hijo de puta. "¡Oh, ese bribón fusiló a toda mi familia y me obligó al exilio durante cuarenta años destrozando mi vida! ¡Qué ladino!"... no jodas, Casandra. ¿Cómo pueden ser Videla, Hitler, Mussolini, Franco, Stalin, Kim Jong-Il, Marcos, Pinochet, Trujillo, Pol Pot o Castro unos pillos? ¡Son unos hijos de puta! Hijos de puta enteros y verdaderos, hijos de puta de manual, de una hijoputez sólida y contundente, de una hijoputez sin tacha ni mácula, el cúlmen del hijoputismo (y mira que hay hijoputismo entre los hijos de puta).

La fiebre eufemística que padecen los abanderados del lenguaje políticamente correcto siempre nos ha resultado tremendamente irritante. Dejando aparte la hipocresía que a menudo tiene tras de sí, al menos supone ignorar u olvidar tres cosas: las palabras no sólo denotan sino que también connotan, el contenido semántico de un término se ve modificado por los usos sociales y, finalmente, buena parte de la carga significativa del lenguaje viene dada por condiciones como quién es el emisor o la intención que éste manifiesta.

"Hijo de puta", esa expresión que adorna nuestra riquísima lengua, no tiene sustituto posible, pues ningún otro término puede asumir sus magníficas posibilidades expresivas (jamás se logró decir tanto con tan escaso número de palabras), y si pretendemos un calificativo "preciso" para definir a Videla y a los de su calaña ha de ser precisamente éste y no otro. 
    También nosotros suponemos que las putas, al menos en general, no son responsables de los actos de Videla, pero dudamos mucho que dar a entender tal cosa sea la intención de D'Elía. Ni la nuestra, cuando utilizamos tal expresión. Desconocemos en qué consideración tiene D'Elía a estas profesionales, pero en lo que se refiere a este ágora el oficio de puta (o meretriz si lo prefieres, Casandra) es algo enormemente respetado, una esforzada y meritoria ocupación que siempre nos parecerá infinitamente más digna que las de banquero, obispo o miembro del Congreso de los Diputados. Nos atrevemos a afirmar que, al menos en la mayoría de los casos si no incluso en todos, en absoluto se pretende que la hijoputez del hijo de puta se derive de la puta en sí misma. Indudablemente, el origen del sentido ofensivo de la expresión hubo de residir en la convicción de que descender de una puta debía ser considerado algo innoble y vergonzoso, pero es muy dudoso que, hoy por hoy, la mayoría de los que tachan de hijos de puta a los hijos de puta lo hagan pensando en su madre. De hecho, para eludir tal entuerto, la sabiduría popular también ha acuñado la expresión "Tu madre será una santa, pero tú eres un hijo de puta", completando y corrigiendo así el original. Un hijo de puta, para mí y para la inmensa mayoría, no lo es debido a su progenitora sino por méritos propios, principalmente el de ser un hijo de puta. 

Es más, en cuántas ocasiones la expresión "hijo de puta", con determinada entonación, viniendo de la persona apropiada y en un contexto cómplice no sólo no resulta insultante sino que incluso es halagadora y/o fraternal. No sé a ti, pero a mí me pasa: como a alguien se le ocurra decirme "hijo de puta" le parto la boca pero si, por el contrario, lo que me dice es "hijo de puta" ya sé con quién me tengo que ir de cañas.

Tomemos otro caso. Supongamos que me encuentro disfrutando de la filmación de una actuación en vivo de James Brown (que también, por cierto, era bastante hijo de puta) interpretando su Sex machine. Un James Brown electrizado y electrizante, histérico y explosivo, que exuda energía por cada uno de sus poros. ¿Tú crees, Casandra, que ante semejante espectáculo se me puede ocurrir pensar que estoy viendo a "una persona de color" (desde mi perspectiva de individuo incoloro, supongo)? ¡Pues no! ¡Lo que estoy viendo es un pedazo de negraco! Y no puede ni debe ser de otra manera. Eso es un negro como la copa de un pino (y bien que él mismo lo afirmaba en otra de sus canciones más celebres: "say it loud i'm black and i'm proud"... sí señor, con dos cojones, y bien negros).
 
Ya está bien de tanta gazmoñería, Casandra. Huyamos de los eufemismos y llamemos a las cosas por su nombre: un negro es un negro, y un hijo de puta, como por ejemplo el que pretende agredir verbalmente a un negro llamándole "negro", es un hijo de puta.


4 comentarios:

El Buen Critico dijo...

Mmmm... veo que te ha faltado Salazar en la lista

Cada vez que entro en el blog te odio más... siempre la misma cancion...¬¬

Agustín Sanz Andreu dijo...

Buf, en esa lista faltan muchísimos hijos de puta. Lo cierto es que si uno se pone a hacer listas, las más extensas que le pueden salir son las de hijos de puta, sean del tipo que sean, dictadores u otras variantes.

Tienes razón sobre la canción de estos hijos de puta, hijo de puta. Lleva ya mucho tiempo; cuando tenga un rato la cambio. De todas maneras, igual la que ponga te gusta aún menos y pases de odiarme a considerarme directamente un hijo de puta.

Javier Moreno dijo...

Win!

Agustín Sanz Andreu dijo...

XD

Publicar un comentario

Y NUESTRAS MÁS RECIENTES OCURRENCIAS...



ESTE BLOG ESTÁ DEDICADO A QUIENES NUNCA "MIRAN POR LA VENTANA" (PORQUE ABANDONEN SU CONFORMISMO Y SU DESIDIA)