miércoles, 30 de junio de 2010

CÓMO DETECTAR QUE UNA TEORÍA NO ES CIENTÍFICA










Si otro ya lo ha explicado mucho mejor de lo que uno mismo pudiera hacerlo, ¿para qué decir nada?

En esta entrada nos limitamos a reproducir, sin alterar ni una sola coma, un magnífico artículo firmado por Eduardo Robredo Zugasti para La revolución naturalista, blog de temática científica que recomiendo con auténtica convicción. 

Cedo la palabra:




Cómo detectar que una teoría no es científica


Por más que parezca una cuestión altamente académica y especializada, cualquier sociedad epistemológicamente civilizada (o civilizada, sin más) debe disponer de un criterio de demarcación lo bastante flexible para permitir el libre examen, pero lo bastante sólido para distinguir entre ciencia y psuedociencia. Adelantaríamos mucho, como sociedad que se precia de fundarse en la "información", si se entendiera de una vez que la ciencia no se distingue solo por proporcionar información "verdadera", sino por haber seguido el procedimiento correcto capaz de alcanzar tanto el consenso público como la posibilidad de su rectificación posterior.


Aunque el artículo original [PDF] en el que se basa este post trata sobre el problema de la demarcación en el contexto de la psicología clínica, estos 10 signos para detectar que una teoría no es científica se pueden generalizar sin grandes problemas.


1. La teoría no puede ser testada
Una de las cuestiones básicas de la filosofía de la ciencia plantea en qué sentido las teorías pueden ser verificadas, corroboradas o "falsadas" por la experiencia. Según Karl Popper, si no podemos establecer las condiciones empíricas bajo las que una afirmación cualquiera es falsa, entonces no es una afirmación científica natural. A pesar de que el mismo Popper consideró inicialmente "tautológico" el darwinismo, un distinguido ejemplo es justamente el capítulo 6 de El origen de las especies, donde Charles Darwin explica las "dificultades de la teoría" y de hecho aporta un criterio de falsación: "Si se pudiese demostrar que existió un órgano complejo que no pudo haber sido formado por modificaciones pequeñas, numerosas y sucesivas, mi teoría se destruiría por completo; pero no puedo encontrar ningún caso de esta clase".


2. No tiene respuestas ante nuevas evidencias
Desde luego, es cierto que las evidencias aisladas normalmente no sirven para tumbar teorías elaboradas y que dan cuenta de un gran número de experiencias, como enseñaría cualquier manual introductorio a la historia de la ciencia, pero una de las características más pintorescas de las pseudociencias es que resisten a cualquier evidencia que se presente en sentido contrario. Dicho de otro modo, son teorías verdaderas cualquiera que sea el estado de cosas en el mundo. Un ejemplo podría ser la supervivencia secular de la astrología, o de los "signos" del zodiaco, basado en "evidencias" conocidas por estudiosos caldeos de hace milenios pero ampliamente superadas por los astrónomos modernos.


3. Sus defensores eluden la revisión por pares y la crítica externa
El sistema de publicación de la ciencia basado en la revisión por pares (peer review, en inglés), desarrollado en su sentido moderno durante más o menos los últimos cuatro siglos, es una empresa colectiva que pretende funcionar como un filtro protector "que salvaguarda la autoridad y prestigio de la ciencia al tiempo que 'purifica' el flujo de información que los científicos han de tomar en consideración; o la edificación controlada de un corpus de conocimiento público y consensuado." [1]
En contraste, los defensores de teorías pseudocientíficas no consideran que la ciencia sea un conocimiento "público",  y "consensuado" en este sentido, o como mucho reservan este "consenso" a sectas epistémicas o a individuos iluminados, próximos a los antiguos gnósticos.


4. Sólo buscan evidencias que confirmen la teoría
El progreso de la ciencia depende de la capacidad para probar que ciertas hipótesis son erróneas o incompatibles con las evidencias actuales, pero la pseudociencia a menudo se sustenta en el dogmatismo.


5. Insisten en que su teoría es verdadera porque no se ha probado que sea falsa 
Un argumento muchas veces repetido, a pesar de que son las afirmaciones raras y maravillosas las que necesitan ser probadas o verificadas, en lugar de ser refutadas: "Lo normal se presume, lo anormal se prueba"; "Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias".


6. La teoría desafía a la ciencia establecida u "oficial"
Los charlatanes y pseudocientíficos casi siempre afirman pugnar contra la "ciencia oficial". Y aunque existen versiones respetables de este argumento, como la de Kuhn, que efectivamente distinguió entre "ciencia normal" y "ciencia revolucionaria", o la de Feyerabend, que pregonó el "anarquismo" epistemológico contra el método, muchas protestas contra la ciencia oficial pueden identificarse fácilmente como críticas típicas de la pseudociencia.


7. Sus defensores intentan persuadir empleando anécdotas personales
Otra característica del espíritu típicamente privado y gnóstico de los "heresiarcas" científicos es emplear anécdotas llamativas sobre "experiencias" personales que no son reproducibles públicamente, lo que claramente contradice el espíritu público del sistema de publicación científica, que exige poder replicar los experimentos de cualquier hipótesis. Si la experiencia no se puede replicar, pasamos de la ciencia a la mística.


8. Emplean terminología científica confusa e inapropiada 
El empleo de un lenguaje premeditadamente oscuro y confuso es también típico de las ciencias llamadas "ocultas" y esta tradición se ha contagiado a sus versiones modernas. Es muy corriente que estas empleen términos científicos (como "energía" o "fuerza") sacados de contexto para intentar dar más lustre a afirmaciones vagamente místicas, quizás porque hoy en día el lenguaje de la ciencia (por ejemplo, de la física cuántica) proporciona más oportunidades publicitarias que las viejas artes mágicas y el esoterismo oriental.


9. Sus afirmaciones no conocen límites
Las afirmaciones científicas están típicamente limitadas por pequeñas, o en cualquier caso bien delimitadas parcelas de realidad, pero un signo de pseudociencia suele apreciarse en las afirmaciones que no poseen límites, como las de sanadores "espirituales" que prometen curar cualquier dolencia empleando el mismo método, o la de gurúes que defienden leyes universales o decretos de la providencia conocidos solo por ellos.


10. Rechazan evidencias específicas en contra de la teoría porque no son "holistas"
En medicina, se podría decir que el paradigma "holista" prevaleció antes del lento desarrollo de la ciencia moderna y aún se puede observar en medicinas tradicionales no occidentales. Un ejemplo es la teoría de medieval de los "cuatro humores" (colérico, melancólico, sanguíneo y flemático), que dominó el pensamiento médico durante siglos y que orientaba la labor del médico al restablecimiento del equilibrio total del cuerpo. Vestigios de este "Holismo" sobreviven hoy fácilmente en las medicinas erróneamente llamadas "alternativas." Aunque también existe una versión respetable y sofisticada de este argumento en filosofía de la ciencia, el "holismo epistemológico" de Quine y Duhem, normalmente las protestas en nombre del "holismo" también son claros signos de charlatanería.


[1] Bruno Maltrás Barba, Los indicadores bibliométricos. Fundamentos y aplicación al análisis de la ciencia. Trea. Gijón, 2003


Este post es una revisión muy personal de Warning Signs That Something is Not Scientific, publicado en Woo Fighters.




¿Por qué está aquí este señor? Practiquemos un juego: repasa los diez epígrafes anteriores y prueba a aplicarlos uno por uno al afamado psicoanálisis. ¡Oh, todos encajan como por arte de magia!
   

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