martes, 30 de marzo de 2010

MARCIAL MACIEL, EL MIMO (dedicado con cariño a Boti y Azni -ellos saben por qué-)



Esta entrada vendría a ser un postre humorístico a aquella otra que dedicamos al abuso de menores en la Iglesia.

Personalmente nunca he soportado a los pesadillescos mimos, aunque sería incapaz de justificar tal actitud (como sí podría justificar, y muy bien, mi equiparable odio por los tunos, por ejemplo). En el vídeo que incluímos aquí, los chicos de El Jueves reinterpretan de manera muy acertada la gestualidad de uno de estos siniestros personajes. Para su mejor comprensión, bajo el vídeo reproducimos el texto original que lo acompaña en la web de El Jueves, y ya de paso aprovechamos para recomendar ésta.



Se ha tratado muy injustamente al fundador de los Legionarios de Cristo. Que si se zumbaba a los críos, que si se metía morfina, que si le gustaba más el esfínter de un preescolar que la misa... Mentiras y más mentiras que sólo servían para encubrir una realidad mucho más agradable: Marcial Maciel era un mimo. De hecho, ese ni siquiera era su nombre real. Tan sólo se lo puso como homenaje a su ídolo, el también mimo Marcel Marceau. Lo único que Maciel deseaba era ver sonreír a un niño, y para ello hacía todo lo que fuera necesario: tanto recrear una imaginaria flor con sus hábiles gestos como petarle el buyate a pollazos. Cualquier cosa por una sonrisa. 


Por cierto, el mismo El Jueves anima a que su ocurrencia sea copiada en los blogs, así que... ¡jódete, Ramoncín!





2 comentarios:

Ardible dijo...

"mi equiparable odio por los tunos", ¿herencia cátara tal vez?

Agustín Sanz Andreu dijo...

Mmmh... ¿por qué? (no estoy muy puesto en cátaros, la verdad).

Gracias por tu visita y por comentar.

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