domingo, 21 de marzo de 2010

LA PUTA DE BABILONIA


En la última década han salido a la luz numerosos casos de abusos de menores por parte de miembros de la Iglesia Católica. Ello gracias a la ruptura de una política de silencio que, por miedo, vergüenza o ignorancia, se había impuesto hasta el momento entre las víctimas.

Algunos casos llamativos:

-Estados Unidos, especialmente en las diócesis de Bostón y Los Ángeles. Según un informe de 2004 realizado por la BBC, el 4% del clero católico estadounidense (unos 4.000 sacerdotes) ha estado implicado en prácticas sexuales con menores durante la segunda mitad del siglo XX.
-Numerosos colegios católicos en Irlanda, en los que se han desvelado más de 30.000 casos sucedidos entre los años 50 y 80.
-Marcial Maciel Degollado (en mala hora no se hiciera realidad su segundo apellido), sacerdote mexicano fundador de los Legionarios de Cristo, congregación ultracatólica o secta fundamentalista, como usted mejor guste de calificarla, a la que por cierto pertenecen D. José María Aznar y Dª. Ana Botella, acusado de abusar no sólo de seminaristas sino también y durante años de sus propios hijos (rizando el rizo).
-El más reciente: el Coro de Niños Cantores de Ratisbona, durante los años en que fue dirigido ni más ni menos que por el obispo Georg Ratzinger, hermano de quien ya se imaginan.


The Ratzinger brothers y los niños del coro... ¿cuántos de ellos con el ano dolorido en el mismo instante de la foto? (apréciese la sonrisilla satisfecha de los prelados).



Sin duda, el abuso de menores es siempre censurable y se ha de rechazar allí donde se dé de manera radical y sin reservas de ningún tipo. Sin embargo, cuando el sujeto del mismo es un miembro de la Iglesia Católica, parece que la crítica, al menos desde ciertos sectores, resulta especialmente virulenta. ¿Es esto justo? ¿Acaso son los curas los únicos que cometen este tipo de actos? ¿No hay también fontaneros, abogados o maestros pederastas? Además, ¿debe afectar a todo un colectivo el hecho de que algunos de sus miembros (una minoría, en realidad) se hayan conducido de una determinada manera? 

Para responder adecuadamente a estas preguntas hay que tener en cuenta ciertos elementos diferenciadores que particularizan el abuso de menores cometido por sacerdotes, distanciándolo en determinados aspectos del llevado a cabo por algún miembro de cualquier otro colectivo.

En primer lugar, la posición de poder, autoridad y confianza que el sacerdote ejerce en relación con su víctima y de la que se aprovecha para consumar su delito, a la cual va unida una exigencia moral de cuidado, protección y tutela que queda evidentemente traicionada, con lo cual bien podríamos hablar de doble abuso. Este agravante lo encontraríamos también cuando el abusador es un docente sobre su alumno o un padre sobre su hijo (como vimos, el colega Maciel resultó ser un dos por uno), situaciones que de manera general también provocan un especial rechazo.

Sin embargo, no es en lo anterior sobre lo que me quiero detener, sino más bien sobre el segundo de los elementos diferenciadores a los que he hecho referencia: el papel y responsabilidad del colectivo. Paralelamente a esta ola de denuncias que se ha presenciado, se han multiplicado los intentos de quitar hierro al asunto a través de una particular estrategia: la de poner de manifiesto que el abuso de menores existe en todos los ámbitos de la sociedad, de tal manera que sería un craso error identificar "cura" y "pederasta", con lo que ello conllevaría de desprestigio para la Iglesia. Para esto, incluso se han publicado estudios comparativos que demuestran que la pederastia no se da en mayor medida entre los sacerdotes que dentro de otros colectivos sociales o profesionales. Estamos de acuerdo con ello, pero no así con la conclusión de que este fenómeno puramente estadístico salve de ninguna manera a la Iglesia como institución.

En los casos denunciados, algunos de los cuales hemos enumerado más arriba, no sólo se ha desvelado el hecho en sí de los actos de abuso, sino también dos circunstancias añadidas. La primera, delatada ya por las mismas cifras, es que este tipo de situaciones no es algo puntual y aislado, sino habitual y sistemático en determinados entornos. Es el caso, por ejemplo, de los colegios irlandeses, donde no sólo los abusos sexuales, sino también las palizas, el maltrato psicológico y la falta de cuidados básicos (infraalimentación incluida) a que eran sometidos los alumnos, parecían formar parte de las peculiares directrices "pedagógicas" de estos centros. Por supuesto que también habrá médicos pederastas, pero aún no se ha dado ningún caso de un hospital en el que la planta de pediatría se haya convertido en una orgía sádica permanente. Se trata, por lo tanto, de conductas orquestadas conscientemente y que forman parte de la estructura de las instituciones implicadas. En otros casos, en que los maltratos y abusos se dieran de manera más individualizada, resulta difícil de creer que iguales y superiores directos de los autores no tuviesen noticia ninguna de ello, tratándose generalmente de entornos de convivencia tan estrecha y en los que las conductas de sus diversos miembros se encuentran tan controladas. Es decir, que no se trataría tan sólo de alguna que otra manzana podrida que se habría colado entre los buenos y piadosos curas, que es precisamente el principal argumento con que los desorientados creyentes se defienden ante estos hechos innegables (para comprobarlo, no hay más que visitar alguno de los foros católicos de Internet, si es que te atreves a someterte a tal experiencia; si yo lo hago es porque sitúo mi afán investigador por encima de mi salud mental). La segunda de las circunstancias descubiertas es que en todos los casos las propias autoridades eclesiásticas eran conocedoras de la situación (sin ir más lejos, el mismo Papa en cuanto al caso de su hermano el corista). Y, puesto que tal situación fue sostenida en el tiempo en la mayoría de estos casos (incluso durante décadas), evidentemente no hicieron nada para atajar el problema. Muy al contrario, la reacción de los jerarcas parece haber sido siempre la ocultación y la adopción de las medidas adecuadas para salvar a sus subordinados del peso de la justicia. Usted pensará que la respuesta natural, razonable y moralmente exigible para cualquier individuo que tuviera conocimiento de estas prácticas por parte de alguno de sus subordinados sería el apartarle de su cargo, la inhabilitación inmediata para ejercer el sacerdocio y la denuncia ante las autoridades civiles; pues no, el protocolo habitual parece haber sido siempre una pequeña reprimenda en privado (¡ay, pillín, pillín!) y el traslado del cura a otro destino, con lo cual suponemos que se le premia con la oportunidad de disponer de nuevos cuerpos tiernos que catar. Existen incluso indicios que han llevado a sospechar de posibles chantajes y sobornos a las víctimas y sus familias para conseguir su discreción (uno de los casos más célebres en este sentido ha sido el del cardenal dublinés Connel, al cual se acusó de prestar dinero a un sacerdote incriminado para comprar el silencio del acólito Andrew Madden).  
      Podemos imaginar perfectamente la situación:


Aquella noche la lluvia tableteaba como la balasera de una Thompson contra los ventanales del despacho del obispo Corleone. Lemmy, también conocido como "el cura", cruzó el umbral con su negro atuendo chorreante.
-¿Te envía Él?
-No, he venido por mi cuenta.
-Es por ese asunto, ¿verdad? Lo del muchacho ese... ¿cómo le llamáis?... "nalgas tiernas".
-Sí, padre.
-Ya me he enterado de que diste buena cuenta de él. ¿Gozaste?
-Sí. Creo que mi pistola jamás había estado tan humeante.
-Pero al menos estarás arrepentido...
-Por supuesto.
-Pues eso es lo que cuenta. Reza tres padrenuestros y cuatro avemarías y aquí paz y después gloria. Pero tendremos que enviarte lejos hasta que la cosa se enfríe. Lo entiendes, ¿verdad?
-¿Y la familia? Ellos podrían...
-¡Aquí la única familia que cuenta es la nuestra! No te preocupes, enviaré a un par de los chicos a hablar con ellos. Confían en nosotros y, si no, les haremos confiar, por la cuenta que les trae. Y ahora lárgate,... tengo una reunión importante. Vamos a arreglar de una vez con los evangélicos el reparto de la ciudad; esta guerra ya ha durado demasiado tiempo.
-Por cierto, siento lo de su hijo Michael.
-Mi sobrino, Lemmy, mi sobrino, no lo olvides. Me arrancaron el corazón, pero me consuela saber que ahora estará haciendo negocios con el gran jefe.



En conclusión, lo que aquí escandaliza no es tan sólo que haya curas que realicen estas prácticas (de la misma manera que pueda haber fontaneros, abogados o maestros, como decíamos), sino la posibilidad de que sea la propia Iglesia como institución (la puta de Babilonia, como la denomina acertadamente Fernando Vallejo), esa que se arroga la superioridad moral que le concede representar a Dios en la Tierra, la que se constituya en encubridora y cómplice de tales prácticas. 

Cerraremos esta entrada mostrando una vez más cómo la realidad supera a la ficción. Habrán visto ustedes el chiste gráfico que aparece al comienzo, y probablemente habrán pensado que se trata del típico recurso humorístico de la hipérbole. Quizás incluso más de uno haya considerado que apela a una exageración claramente malintencionada por excesiva. Pues bien, veamos unas declaraciones que en 2007 realizó Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife. Sujétense los machos: "Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece" (encima puso la puntilla en un momento posterior de las mismas declaraciones comparando la pederastia con la homosexualidad; si puedes cagarla dos veces, ¿por qué hacerlo sólo una?). 


Como en ese grupo que existe en Facebook, proponemos sustituir la popular expresión "hijo de puta" por la de "hijo de cura", infinitamente más ofensiva. Personalmente, preferiría mil veces descender de una honesta y esforzada trabajadora del sexo que de cualquiera de estos indeseables.


De tener usted una hija o hijo de trece años, imprímale esta foto y haga que memorice estos rasgos, advirtiéndole de que si se encuentra con el individuo retratado ha de adoptar todas las posibles medidas de precaución. Se trata del obispo Bernardo, el que se siente provocado por los menores ("si es que las visten como putas",  parece estar pensando).


P.D.: Ahora sólo quedo a la espera de que algún comentarista del blog me acuse de falta de respeto hacia los pederastas y quienes los encubren, como ya se me acusó aquí de eso mismo por criticar la justificación de la violación realizada por el arzobispo de Granada.


6 comentarios:

ADRIAN CATALAN dijo...

Llevaba bastante tiempo sin meterme al blog, y me he metido buscando alguna noticia relacionada con esto, y aqui esta. Bueno lo primero decir que ahora que parece que se ha puesto de moda sacar este tema en la tele(cosa que deberia de haberse hecho desde siempre) es cuando la gente se está empezando a dar cuenta de la cantidad de "mierda" que se mueve alrededor del vaticano, y es que aun que parezca que esto viene de ahora, el famoso "Crimen sollicitationis" (el "manual" eclesiastico que explica paso a paso el comportamiento, por parte del miembro religioso y de la victima, que se ha de llevar ante un caso de abuso sexual)esta presente desde 1962, detallar que uno de los encargados de que este decreto llegara a todas las diocesis del mundo es Joseph Ratzinger(nose se si se escribe asi y la verdad me preocupa poco) el famosisimo papa actual Benedico XVI. Con esta politica de encubrimiento, la iglesia esta actuando como una verdadera empresa, considerando mas importante la imagen de la institucion, antes que la salud de la propia victima. y estos actos sexuales, no es que sean uno de esos pecados con los que se caracteriza la iglesia, sino que es DELITO y muy grave, y se castiga con la carcel, por tanto estos señores(los altos mandos de la iglesia, los cuales pienso que se aprovechan totalmente de la fe de la gente que verdaderamente cree en Dios) estan colaborando directamente con un delito penal, y por tanto deberian de ser investigados, judzgados, y encarcelados. Respeto totalmente la libertad religiosa de la gente, pero no respeto en absoluto a estos señores, que se llenan los bolsillos a costa de los demas, que cada semana aparecen con declaraciones fuera de lugar y sin sentido, y que parece que les preocupa mas estar metidos en las opiniones politicas que en su labor(si la tienen) y apoyan constantemente a los partidos de derecha, lo cual no respeto, no porque no me guste la derecha, sino porque son los portavoces del cristianismo en su totalidad, y por mucho que les pese, tambien hay cristianos en la izquierda.

Agustín Sanz Andreu dijo...

Excelente aportación, Adrián. Si no te importa que lo diga, ojalá los comentarios que recibo de otros de tus compañeros fueran como el tuyo, y no las gilipolleces que me mandan y que, desde luego, ni publico. Y no lo digo porque esté de acuerdo con lo que afirmas, sino porque es un comentario que aporta algo interesante, argumentado y que muestra auténtico interés por el tema que se está tratando. Así es como yo quisiera que se utilizara siempre este blog, pero quizás el problema es que no sois muchos los que realmente tenéis algo que decir. Bueno, ya está bien de peloteo.

De todo lo que dices, hay una cosa en particular que me parece especialmente importante: eso de que la Iglesia parece olvidar que estos actos no es que sean pecado (signifique eso lo que signifique), sino que son un delito. Sospecho que cuando esta gente reacciona como lo hace ante este problema, no es sólo porque busque salvaguardar su imagen y por tanto su negocio, que también, sino que además deben estar convencidos de que se encuentran más allá de las leyes humanas, de que sobre ellos sólo debe imponerse la ley de su Dios. Hasta tal punto son unos enajenados.

Y tienes mucha razón en una cosa: los altos cargos de la Iglesia que se ha demostrado (porque se ha demostrado) que conocían estos hechos y no actuaron debidamente ante ellos, DEBERÍAN SER IMPUTADOS POR COMPLICIDAD Y ENCUBRIMIENTO. ¿Es quizás uno de ellos el mismo Ratzinger, según algunas noticias que recientemente se han publicado?

ADRIAN CATALAN dijo...

gracias!! jeje seguro que si se ponen expresarian sus opiniones muy razonablemente, pero claro la cosa es ponerse. pues si la verdad es que es gorda la que se esta montando en el seno catolico. hace unos dias lei en elpais.com una noticia relacionada con esto, era la declaracion de un obispo que conocia totalmente la implicacion de otro en un abuso sexual, y le preguntaban que por qué no se le habia realizado ningun castigo a este violador, y alegó que cuando iban a imponerselo el pedófilo se encontraba muy enfermo y decidieron no castigarlo.. en fín.. aunque si se hubieran empeñado en castigarlo, con un poco de suerte hasta lo cambiaban de parroquia!

lo que comentas de que quizás el actual papa esté implicado en algún caso de pedrastía..de momento no hay ninguna sentencia contra él, pero esta claro que yo no pondría la mano en el fuego por su inocencia, y a las pruebas me remito, ya que esta semana saltó un escandalo sexual relacionado con un colegio aleman, dirigido por el hermano del papa(lo comentas en esta misma entrada) y recientemente ha dimitido John Magee,que fue secretario de los tres últimos papas, tambien por casos relacionados con los abusos sexuales.

esta claro que los altos mandos de la iglesia católica son conocedores de los escándalos producidos, pero pienso que actualmente (y desde siempre) la iglesia tiene demasiado poder económico y social como para permitirse el "lujo" de que se destape todo, y tapando bocas con dinero por aqui y por allá consiguen zafarse de cualquier cosa. (increible el poder del dinero..)

Agustín Sanz Andreu dijo...

En relación con el Papa, existe una noticia aún más reciente, según la cual, siendo arzobispo de Munich en 1980, supervisó el traslado de un sacerdote del que se conocían sus tendencias pedófilas (tanto se conocían que el motivo del traslado fue que recibiera terapia por ello). Lo mejor es que el destino que se le asignó fue ¡para trabajar con adolescentes (unos pocos años después se le acusó de pederastia)!. Afirman que Ratzinger no conocía este último detalle pero ¿es esto posible? O encubridor o incompetente; en cualquiera de los dos casos, no está nada mal para el futuro representante de Dios en la Tierra, supuestamente infalible. ¿En qué estaría pensando el Espíritu Santo cuándo lo eligió?

ADRIAN CATALAN dijo...

Aqui te dejo la cancion que te e dicho en clase que va relacionada con esta entrada

http://www.youtube.com/watch?v=mBS_0uxJy5g

Agustín Sanz Andreu dijo...

Como ya te he dicho, no soy precisamente fan de Ska-P, pero aquí dejamos tu enlace para quien quiera seguirlo.

En general, lo que me pasa con todos estos grupos "anti-sistema" tan de manual es que, en el mejor de los casos, acaban cansándome por tópicos, y en el peor me resultan sospechosos, acaban sonándome a pose. Me gustaban La Polla, pero también acabaron repitiéndose como el ajo.

Y no, no te voy a subir nota en Alternativa por escribir aquí, como me sugerías esta mañana (¿quizás en Ética...?).

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