domingo, 7 de febrero de 2010

BOLONIA NO NOS QUIERE



 

Recientemente visitó mi instituto la vicerrectora de estudiantes de la Universidad Miguel Hernández (Elche, Alicante) para ofrecer al alumnado de 1º de Bachillerato una charla sobre orientación en estudios superiores (básicamente, y hablando claro, para hacer un publirreportaje). Además de su chocante fobia a los micrófonos (que inmediatamente me llevó a recordar a Freud), me llamó la atención que al exponer el repertorio de titulaciones de su alma mater brillaran por su ausencia disciplinas como Historia, Filología o (faltaría más) Filosofía. Me quedé con ganas de pedir turno de palabra para plantear la cuestión, pero no quería poner en un apuro a una chica tan maja, que después de todo no había venido más que a realizar su trabajo de promoción cual agente comercial de empresa de telecomunicaciones o testigo de Jehová (¿pero por qué mis padres harían de mí un tipo tan educado?). La razón de tal marginación es clara: al ámbito empresarial privado, el cual han de nutrir los futuros titulados del Espacio Europeo de Educación Superior ("boloñeses" para los amigos), no le interesan estas especialidades. Uno tenía la idea equivocada de que la universitas constituía primordialmente un espacio de investigación y de difusión del saber, y sólo en segundo lugar un abastecedor del mercado laboral, pero parece ser que en realidad esos términos se encuentran invertidos. Después de todo, ¿para qué necesitas pensar mientras puedas producir y consumir y a nadie le escandalicen las faltas de ortografía que plagan los SMS que envías a Gran hermano?


¡GAUDEAMUS IGITUR!




4 comentarios:

Agustín Sanz Andreu dijo...

Una compañera de trabajo me expresó en una ocasión (y hace ya unos cuantos años, mucho antes de que a nadie se le hubiese ocurrido lo del "plan Bolonia") que el objetivo del sistema educativo no es sino el de generar "monitos aprietatornillos". Me resultó un calificativo tan afortunado que nunca lo he olvidado, y creo que bien merece ser mencionado aquí al hilo de lo que se está tratando.

peter dijo...

porque te recordo a Freud la señora con fobia a los microfonos? por cierto lo vamos a estudiar?

Agustín Sanz Andreu dijo...

Nada, cosas mías... por aquello de los símbolos fálicos. En algo tiene que ocupar uno su mente en ese tipo de actos tan "interesantes".

Antes que a Freud, quizás convendría estudiar ortografía (dicho con cariño, futuro universitario).

Vicente Juan dijo...

Yo tampoco entendí esa fobia al micrófono, supongo que sería para que nos callásemos, ya que era la única forma de escucharla, de todas formas, si este era su objetivo, no se cumplió demasiado xD

Y la muchacha en algunas partes de la charla era un poco pez.

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