miércoles, 27 de enero de 2010

¡ALCALDE, TODOS SOMOS CONTINGENTES, PERO TÚ ERES NECESARIO!





Una de mis películas fetiche es Amanece, que no es poco, escrita y dirigida por José Luis Cuerda en 1988. Se trata de una extraña joya del cine español, tanto por su calidad como por el hecho de que en su peculiar factura no tiene parangón en toda la producción cinematográfica nacional, ni siquiera entre la restante filmografía del mismo autor, en la que se encuentran otras genialidades como El bosque animado (1987) o La lengua de las mariposas (1999). Sólo en Así en el cielo como en la tierra (1995) intentó Cuerda reproducir el estilo de Amanece..., pero con resultados un tanto fallidos, lo que demuestra la irrepetibilidad del film que nos ocupa.
    Podríamos decir que se trata de una comedia rural, pero en la que impera un humor absurdo (radicalmente absurdo) a la vez que plagado de dobleces, en ocasiones sutil y en ocasiones burdo, y a veces sutil de tan burdo o burdo de tan sutil, y que al mismo tiempo se descubre como inteligentemente crítico. De tono coral, con múltiples personajes e historias que se entrecruzan para, finalmente, dar como resultado ninguna historia, sino más bien una sensación o un estado de ánimo que se prolonga durante hora y media.

En ella destacan, aparte de lo dicho, dos cosas que constituyen importantes bazas: un elenco de actores de excepcional calidad y unos diálogos memorables.
    El cine español ha gozado en todas sus épocas, si bien no de otras virtudes, al menos sí de una calidad actoral sobresaliente. En esta película se encuentran reunidos algunos auténticos maestros de la interpretación, muchos de ellos relegados en la mayor parte (o la totalidad) de sus trayectorias a papeles secundarios.
    En cuanto a sus diálogos, no ha sido caprichosa la utilización del calificativo "memorables". Habiéndose convertido en una película de auténtico culto, no son pocos (yo mismo, sin ir más lejos) los que pueden recitar de memoria frases o diálogos enteros de este guión en el que predominan los gags verbales sobre los visuales.

Sólo hay que hacer una advertencia: no es una película para todos. Habrá quienes rían a carcajadas en muchos de sus momentos, pero también quienes queden indiferentes o, sencillamente, no comprendan nada.

Para muestra, algunas escenas (y que conste lo mucho que me ha costado seleccionarlas entre tantas como se podría elegir, hasta casi estar tentado de incluir la película entera).











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