miércoles, 1 de diciembre de 2010

TIM MINCHIN





Otro personaje que sumar a la troupe de los comediantes oficialmente escépticos y librepensadores, junto a Penn y Teller o Leo Bassi (y algún otro que de seguro se me escapará). Se trata de Tim Minchin, australiano que comenzó su carrera artística en 2002. Intérprete de piano, la peculiaridad de su estilo reside en enmarcar musicalmente sus números humorísticos (al modo de Les Luthiers, para que nos entendamos). En sus actuaciones trata muy diversos temas, por supuesto, pero por lo que aquí nos toca no puede dejar de interesarnos especialmente que uno de ellos sea la denuncia de la irracionalidad. Y se ocupa de esta cuestión con una claridad de ideas y una elocuencia envidiables. Que se tiene bien sabida la lección, vaya. Y de sobra lo demuestra en el vídeo que viene a continuación, donde consigue resumir en nueve minutos un completísimo alegato contra esas posturas intelectuales que tanto rechazamos en el ágora, sin faltar todos los argumentos necesarios y sus correspondientes conclusiones. Que lo disfrutes tanto como lo disfruto yo cada vez que vuelvo a verlo:





Confeso seguidor de Richard Dawkins, ateo (por supuesto) y, según él mismo afirma, "un pelín obsesionado" con la religión, se ocupa también de temas políticos y sociales, siempre ejerciendo uno de los más nobles objetivos del humor: la crítica. Dispone de unas amplias discografía y videografía y ha recibido numerosos premios. Como postre, aquí tienes otro de sus números (el subtitulado es del colega bloguero Ezequiel Del Bianco, de Proyecto Sandía, al cual agradecemos esta labor):




Y si quieres saber más, aquí tienes el sitio web oficial de Tim Minchin.

UNA LECCIÓN PARA EL DIÁLOGO


Nos gusta recoger aquellas palabras con las que nos identificamos tanto que quisiéramos haberlas pronunciado nosotros mismos. Podríamos haber acompañado la cita que viene a continuación de un análisis de su contenido, de algunas reflexiones acerca de lo que en ella se afirma, de... Pero hemos decidido que cualquier cosa que pudiéramos añadir estaría de más; aquí ya está dicho todo:

"Normalmente no pretendo tener la última palabra. No me gusta ni me proporciona la menor satisfacción. Detesto las discusiones inacabables, debidas únicamente a razones de prestigio y no a la necesidad dialógica. Tras el intercambio de opiniones trato de arreglármelas para evitar la ruptura y recurro a la vía de la conciliación. Al final prefiero tender la mano a volverme de espaldas. La finalidad del diálogo no es mostrar que eres el mejor, sino llegar a un acuerdo o por lo menos aclararse recíprocamente las ideas."

                                     (Norberto Bobbio)


viernes, 26 de noviembre de 2010

ORGULLO Y ELOGIO DEL ATEÍSMO

por Sarastro

Nuestro amigo de mozartiano nombre nos hace el honor de colaborar en este blog (le instaremos a que no sea la única ocasión) nada más y nada menos que con la intención de propinarnos un vapuleo. Que disfrutéis de la polémica.


Agustín Sanz Andreu, o lo que viene a ser lo mismo, el concreto particular de esta particular Ágora, nos dedicaba hace recientes fechas un interesante, y no por ello menos equivocado, post que ya amenacé con rebatir. Y como uno intenta ser tenido por persona seria y de palabra, heme aquí.

Para mayor didáctica y mejor comprensión, voy a entresacar un par de aspectos, los que se me antojan más llamativos y próximos al dislate de nuestro admirado Agustín.

[…] ser ateo significa, únicamente, no aceptar la hipótesis de la existencia de dioses. Nada más. Es una característica de la persona que no añade a ésta ningún otro rasgo y que es totalmente independiente de sus restantes características. Se puede ser ateo y de izquierdas o ateo y de derechas, ateo y letrado o ateo y analfabeto, ateo y escéptico o ateo y creyente en las pseudociencias y/o lo paranormal... Y ninguno de esos otros rasgos hace que el ateo sea menos ateo. 

¡Pero hombre de dios! La religión, el sentido de la trascendencia, de la vida y de la muerte, a lo largo de los siglos, y quizá desde antes de que en mi querida Cantabria se dedicaran a pintar por las paredes y jodernos las cuevas de Altamira, es algo que marca la forma de pensar, de sentir, de relacionarse, de construir individualidades y colectivos… 
  Creo que excede de los objetivos de este post analizar o, mejor aún, repetir los análisis de señores listísimos que han explicado por qué a lo largo de la historia las creencias o la falta de ellas han provocado que las sociedades, las economías, los regímenes políticos, los niveles culturales etc. hayan estado y aún hoy estén relacionados, precisamente, con la religión.
  ¿Recordamos el neologismo-acrónimo PIIGS? ¿Hace o no hace referencia a los países de tradición más católica? (Grecia, obviamente, no es católica pero entiendo prescindible explicar por qué es comparable). ¡Y ya han caído del todo dos! La misma Grecia y la muy católica isla evangelizada por san Patricio.
  Esto podría parecer una anécdota pero no lo es. Visto el nivel general de «civilización» (espero que en este término también estemos de acuerdo) de los países católicos, de las sociedades católicas en comparación con las protestantes, seguramente podemos dar por razonable el que un protestante luterano (verbi gratia) esté orgulloso de su condición frente a un católico romano u ortodoxo griego. Ser ateo o protestante luterano o hermano de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o maronita o católico romano ¡es mucho más, es infinitamente más! que ser miembro o no de una de estas confesiones. De ser así, el hecho o convicción religiosa no sería más que una anécdota como lo es ser del Madrid o del Atleti, por más que los hinchas de estos equipos, justamente, afirmen que es mucho más que eso.
  La anécdota de negar la existencia de dios no tendría, de ser ciertos los postulados de Agustín, mayor importancia: «tú eres mazdeísta, yo druso, este ateo y nos vamos de cañas». Bueno, vale, yo me puedo ir de cañas con un mazdeísta, malamente con un druso pero, perdonadme, ni pensamos igual ni razonamos igual ni sentimos igual…
    La diferencia entre los ateos y todos los demás está en algo extraordinariamente importante y que va más allá del nominalismo religioso: ¿admitimos o no admitimos en nuestra vida cotidiana el hecho mágico, irracional, inexplicable? ¿Damos por buenas las cosas porque sí?

¡Pues no!

Y aprovecho esta ocasión para, de la misma manera que afirmo mi sentimiento de superioridad racional sobre los creyentes (¡SÍ! Me siento intelectualmente superior a quienes aceptan convivir con el pensamiento mágico, sea este de la índole que sea), confesar dos aparentes incongruencias con lo expuesto hasta ahora: creo en san Fermín y en los Reyes Magos. Pero esto también sería largo de explicar.

Yo no presumo de ateo, esa es la verdad, pero mi condición de ser racional y que busca modestamente una vida en congruencia con la Razón me obliga a repetir con excesiva reiteración lo de «perdóname, es que soy ateo y tiendo a pensar que las cosas que no entiendo es porque son mentira, por favor, explícate, y si no tienes ni puta idea de lo que me estás contando, me lo dices, que no pasa nada, no te dé vergüenza, pero no me pidas que me crea las cosas de forma acrítica o porque sí». Con médicos, abogados, psicólogos, farmacéuticos, incluso funcionarios o teleoperadores de Vodafone me veo en la obligación de pedir con frecuencia que se me expliquen las cosas o, al menos, se asuma la ignorancia.

Y os voy a contar otro tema personal. Soy varón, padre y soltero, vamos, eso que se llama ahora «familia monoparental». Tengo una hija de siete años recién cumplidos a la que educo en la Razón y el ateísmo. También en el conocimiento y respeto (y exigencia de respeto hacia uno) de las religiones presentes y pasadas. Pero hay un aspecto de su educación en el que ella no puede intervenir porque no es consciente y tardará aún algunos años en serlo. El pilar que sustenta su educación atea, racional, alejada del pensamiento mágico, es un pacto de familia que en casa respetamos escrupulosamente ella y yo, a veces con dificultades: «en esta casa no se dice ni porque sí ni porque no ni porque lo digo yo». Ella, al contrario que yo, es amorosa, dulce, sociable, nada soberbia… y creedme que con muchísima frecuencia ya a su edad y desde su Razón más sensible que intelectual se descojona de la risa cuando ve según qué actitudes mantenidas por sujetos propensos a alguna forma de pensamiento mágico. ¡Cómo no se va a sentir superior!
  ¡Pero vamos a ver! ¿No es lógico que me considere «superior» (aquí entrecomillo a posta para que se me entienda), desde mi amor a la música de Mahler a quienes solo escuchan los Cuarenta… (me corto de escribir algo políticamente incorrecto). ¡Ya está bien de complejos de sustrato cristianoide! ¡Joder! (con perdón). Si hay personas, en todos los aspectos, mejores, superiores a mí, ¿cómo no las va a haber peores?

[…] Finalmente, no pocos ateos deberían comprender que no está justificado reprochar a un creyente el mero hecho de serlo. La creencia religiosa es algo puramente emocional y, como tal, no está sujeta a la voluntad del sujeto: el creyente jamás lo es porque decida serlo. Y, pensándolo bien, tampoco el ateo lo es habitualmente (¿nunca, más bien?) como fruto de una decisión consciente y voluntaria. ¿Existe entonces algún motivo para sentirse orgulloso de ello?

Al creyente se le puede reprochar que afirme creer cosas increíbles; al creyente se le puede echar en cara que no tenga el valor de despojarse de lastres intelectuales inducidos desde el miedo más atroz y se le echa en cara que haga/piense/diga cosas que no tienen, objetivamente, ni pies ni cabeza.
  No debemos criticar a un tonto por el hecho de serlo. Nadie ha elegido ser tonto, como no ha elegido ser alto, bajito u ojizarco. ¿Por qué pues criticamos que un bajito se empeñe en parecer alto y además presuma de ello? (conozco casos). ¿Por qué asumimos con naturalidad que un perfecto imbécil no asuma su condición de perfecto imbécil?
  En esta línea, si un ciudadano es reo de estulticia, ¿qué le vamos a hacer? Pero si no lo es o presume de no serlo, ¿cómo no vamos a poder reprocharle repetir cual papagayo mentiras objetivas enmascaradas en ese absurdo de la religión?

Por otro lado, eso de que la creencia religiosa no está sujeta a la voluntad del ciudadano…, pues como tantas otras cosas. Sospecho que la mayoría de los que nos reivindicamos ateos practicantes fuimos educados católicos. No es infrecuente encontrarse con ateos que dan sopas con honda a curas y meapilas varios en cuestiones teológicas, teosóficas, bíblicas o de historia de la Iglesia. Y es normal. La religión es algo de una importancia capital, tanto cuando se cree en ella como cuando se deja de hacerlo.
  Un amigo mío, algo socarrón, explica que vio la luz del ateísmo por una cuestión de disonancia cognitiva. Como los lectores de este blog son leídos y escribidos, obvio explicar en qué consiste este fenómeno mental. El caso es que este muchacho, llegada su pubertad, empieza a notar picores en la entrepierna que le arrastran a tocarse sin saber muy bien por qué. Comentado el fenómeno en el patio del colegio y tras consultar algunos manuales llega a varias conclusiones, sobre todo a dos: se ha empezado a hacer pajas y esto es pecado de los gordos. Lógicamente, desde su condición de muy creyente se encuentra con que mantener esas prácticas autosatisfactorias asociadas a lúbricos pensamientos hacia sus compañeras de clase le provoca unos cargos de conciencia de padre y muy señor mío. Y solo tenía dos vías, o dejaba de creer en dios o dejaba de hacerse pajas. Ganaron las pajas.
  De todas maneras, el paulatino y volitivo, no lo olvidemos, abandono del pensamiento mágico es duro, precisa de inteligencia, de reflexión y, sobre todo, de gallardía. No es algo que, como parece decir Agustín, ocurra sin querer. En la mayoría de los casos, se llega ahí porque se quiere y esa liberación es para sentirse orgulloso, ¡claro que sí!


Nota del editor: en encuesta realizada a una muestra de cuatro personas, el 75% coincidieron con Sarastro en considerar un “dislate” el artículo criticado y totalmente acertada y oportuna la susodicha crítica, lo cual no les sorprende nada pues conocen de sobra la condición de patán de su autor, la cual les mueve en algunas ocasiones a la risa y en otras al deseo de homicidio. Mientras que el 25% opinaron que, tal como él lo ve, sus afirmaciones y las de Sarastro no se contradicen necesariamente más que, en todo caso, en algún pequeño matiz, de manera que las supuestas objeciones no son realmente tales en lo esencial y que, por favor, le dejemos en paz de una vez, que está intentando descifrar el espantoso subtitulado del último capítulo de “House” que se ha bajado del Cinetube.



miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Y "ÁGORA" POR QUÉ?


Algunos de los visitantes de este blog han revelado, ya sea en diálogo personal conmigo o a través de algún comentario en el mismo, su incomprensión acerca del título que lo encabeza. Como éste no es casual ni caprichoso, sino que fue escogido intencionadamente y tras cierta reflexión para reflejar el espíritu, las intenciones y los objetivos de nuestro espacio, me parece conveniente aclarar algo al respecto.

El malentendido más habitual, que no voy a negar que me resulta algo molesto aunque también totalmente comprensible, es el de identificar el título con la conocida película de Alejandro Amenábar. Sospecho que no son pocas las personas que han descubierto el término "ágora" a partir del susodicho film, y por lo tanto es inevitable que lo relacionen únicamente con éste. Para aumentar el equívoco, el nacimiento de este blog coincidió en el tiempo con el estreno de la película en cuestión.
     He de decir que en el momento de decidir el nombre que dar al blog no se me pasó por alto lo anterior, y que incluso me planteé renunciar al título que ahora tiene para evitar esa identificación. Sin embargo, finalmente concluí que no tenía por qué dejarme condicionar por semejante circunstancia casual.

Obviamente, la palabla "ágora" no la ha inventado ni descubierto Amenábar. Se trata de un término que se ha convertido en lugar común en el campo de la filosofía debido a sus connotaciones, que son precisamente las que me llevaron a escogerlo. Ya explicaremos más adelante cuál es su significado. De hecho, las páginas de Internet dedicadas a la filosofía o afines que incluyen esa palabra en su título son muy numerosas.
     En realidad, la inspiración del título del blog sí es cinematográfica, pero se encuentra muy lejos de Amenábar. Una vez decidido que iba a utilizar el concepto de "ágora", me restó decidir a través de qué expresión o fórmula lo iba a hacer. La resonancia se encuentra en realidad en la película de Gus Van Sant My own private Idaho (1991), estrenada en España como Mi Idaho privado pero cuyo título original yo siempre he pensado que hubiera sido más acertado traducir como "mi Idaho particular" (término en el que se aunan los sentidos de "propio", own, y "privado", private). Es una referencia demasiado "privada" como para esperar que nadie la capte, pero tampoco era esta la intención.

¿Qué es, entonces, un ágora? (Y, ya que estamos de aclaraciones, puntualizar que la palabra es de género femenino aunque sea antecedida por artículo masculino, tal como ocurre con otros sustantivos femeninos que comienzan con "a" tónica).
     El ágora era el centro vital de la polis griega. Materialmente, consistía en una amplia plaza en la que se situaban los edificios más relevantes, como oficinas administrativas o la sede para la asamblea de ciudadanos que debatía y votaba la política de la ciudad. Se trataba del lugar público por excelencia, y donde se concentraba, en consecuencia, la vida pública, desde las actividades políticas y administrativas a actividades comerciales. Y, lo que realmente aquí nos interesa, se trataba de un lugar de encuentro, el espacio común a toda la ciudadanía (esa categoría restringida, en la antigüedad, a un número tan limitado de individuos, por otra parte). Y, en esa medida, un espacio para el diálogo, para la exposición e intercambio de ideas y opiniones. El lugar en el que a buen seguro Sócrates acosaba (en sentido dialéctico, por supuesto) a los sofistas o Platón paseaba junto con su discípulo Aristóteles sosteniendo discusiones cuyo contenido, por desgracia, no conoceremos jamás.

Y de ahí, en definitiva, el por qué de tal nombre para este blog. Debido a la esperanza, espero que no vana, de que también pueda ser considerado un espacio, aunque sea virtual, para el diálogo, la confrontación de opiniones, la compartición de pareceres. Donde cualquiera pueda expresarse libremente con el único aunque ineludible límite del respeto a las personas (que no a sus ideas). Y cuyo anfitrión puede asegurar que no tiene reservada una dosis de cicuta para quien ose "no reconocer a los dioses de la ciudad".




jueves, 11 de noviembre de 2010

¿ORGULLOSO DE SER ATEO? NO, EN ABSOLUTO




A menudo me encuentro con ateos que, por el mero hecho de serlo, se consideran superiores a los creyentes, y así lo manifiestan y exhiben sin descanso (y, en algunos casos, tanta insistencia resulta sospechosa porque parece desvelar cierta inseguridad que contradice esa supuesta superioridad de la que presumen). No es infrecuente encontrar al ateo que no vacila en autocalificarse como un individuo más inteligente, más racional o incluso más valiente (ante la existencia y la inexistencia) que cualquier creyente. Me atrevería incluso a bautizar este fenómeno calificándolo como "el mito del ateo superior". Y quien lo sostiene está cayendo en el error de no apreciar una serie de cuestiones que comentaremos a continuación. En ello existe además una contradicción, porque quien afirma tal cosa está incurriendo precisamente en la irracionalidad de cuya ausencia presume.

Para empezar, habría que tener presente que ser ateo significa, únicamente, no aceptar la hipótesis de la existencia de dioses. Nada más. Es una característica de la persona que no añade a ésta ningún otro rasgo y que es totalmente independiente de sus restantes características. Se puede ser ateo y de izquierdas o ateo y de derechas, ateo y letrado o ateo y analfabeto, ateo y escéptico o ateo y creyente en las pseudociencias y/o lo paranormal... Y ninguno de esos otros rasgos hace que el ateo sea ni más ni menos ateo. Los inevitables gregarismo y necesidad de identificación del ser humano conducen a que, muy a menudo, más de un ateo posea la expectativa de que otros que también se califican como tales compartan igualmente otras de sus ideas y posiciones ideológicas o intelectuales. Comprobar que no necesariamente es así provoca a estas personas una gran confusión, e incluso les lleva a concluir que ese otro individuo no puede ser un ateo "de verdad", puesto que no es el tipo de ateo que se espera y desea. De hecho, incluso los hay que se han arrogado la misión personal de distribuir el "carnet de auténtico ateo", como si el autoadjudicarse esa potestad les ayudara a reafirmarse en su propio ateísmo.
          A mi parecer, nadie es superior de manera absoluta o global a otro tan sólo por el hecho de ser ateo (o creyente). Un ateo, por el mero hecho de serlo, no tiene por qué ser alguien con mayor altura moral o intelectual que un creyente, pero no son pocos los que sostienen que sí, y además que es así de manera necesaria. Yo sostengo que no, principalmente porque, como ya he dicho, y es lo que muchos no entienden o no quieren aceptar, ser ateo es un rasgo personal totalmente independiente de cualesquiera otros que se posean. Otro asunto muy diferente es si aislamos ese rasgo y lo juzgamos en sí mismo y no a la persona que lo sustenta: ¿es el ateísmo más acertado intelectualmente que la creencia religiosa? Sí. ¿Es una moralidad que no se siga de la creencia religiosa preferible a la que sí lo hace? Sí (concibo que una moralidad es preferible a otra en función, entre otras cosas, de su solidez y fiabilidad. Confío muy poco en una moralidad religiosa desde el momento en que es totalmente heterónoma, sujetándose no a la autonomía del propio juicio sino a una autoridad externa, exactamente igual que la moralidad infantil).
         Por lo tanto, "ser ateo" no significa más que eso: ser ateo; sin que ello tenga necesariamente que afectar a otras facetas de la persona (aunque, en realidad, suela hacerlo). En efecto, es más racional, más inteligente, más valiente e incluso más moral ser ateo que no serlo, pero eso no me convierte, necesariamente, en una persona, en general, para todo y de modo absoluto, más racional, más inteligente, más valiente o más moral.
         La creencia (sí, creencia) en esa supuesta superioridad con respecto a los creyentes religiosos que apuntábamos al inicio nace de la incomprensión del hecho descrito en los párrafos anteriores. Podemos decir que el ateísmo, como posición intelectual, resulta más racional que la creencia religiosa, pero pretender a partir de esto que la persona que lo sostiene sea, en sí misma, necesariamente más racional constituye un salto lógico injustificable. Ser ateo, como dijimos, significa tan sólo ser ateo. Se puede, por ejemplo, ser ateo y al mismo tiempo tremendamente irracional en otras facetas. Y, repito, eso no te convierte en un falso ateo, a menos que pretendamos dar a este concepto un significado personal y restringido, que es en lo que muchos ateos incurren de hecho, cayendo en barrena en la falacia del "verdadero escocés".

Finalmente, no pocos ateos deberían comprender que no está justificado reprochar, desde la pretendida superioridad, a un creyente el mero hecho de serlo. La creencia religiosa es algo puramente emocional y, como tal, no está sujeta a la voluntad del sujeto: el creyente jamás lo es porque decida serlo. Y, pensándolo bien, tampoco el ateo lo es habitualmente (¿nunca, más bien?) como fruto de una decisión consciente y voluntaria. No me siento capacitado para disertar sobre los mecanismos psicológicos que existan detrás de este fenómeno, pero sí estoy bastante convencido de que un creyente no puede tomar, de manera voluntaria, la decisión de dejar de serlo, o a la inversa. ¿Puede alguien decir "a partir de mañana dejo de creer en Dios" de la misma manera que puede decir "a partir de mañana empiezo a ir al gimnasio"? Evidentemente, determinados factores llevarán al creyente a serlo o al ateo a no serlo, pero no me parece que ni una cosa ni la otra dependan de la libre elección.

¿Existe entonces algún motivo para sentirse orgulloso de ser ateo? A menudo se utiliza "orgulloso" como equivalente a "no sentirse avergonzado", y la (en muchos casos loable) intención de tal manifestación de "orgullo" es mostrar que no existen razones para la vergüenza, pero no es a eso, obviamente, a lo que aquí nos estamos refiriendo. Atengámonos a lo que significa realmente estar orgulloso de algo. Según el DRAE, "orgullo" es "arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia". Y me temo que es eso precisamente de lo que padecen mucho ateos, alardeando de su condición de tales como algo que les sitúa de manera absoluta por encima de los demás. Y eso es lo que aquí no compartimos e incluso nos provoca rechazo. Yo puedo decir que me siento satisfecho de ser ateo, porque lo considero la postura intelectual e incluso moralmente correcta, pero no que me sienta exactamente "orgulloso". Principalmente, porque no me considero superior a nadie tan sólo por esa característica.


Artículo revisado en febrero de 2012 como resultado de la incorporación de algunas de las intervenciones realizadas por el autor en el diálogo con los lectores desarrollado en el hilo de comentarios de esta entrada. Se advierte que, a consecuencia de ello, algunos de sus contenidos se encontrarán reproducidos en dichos comentarios. Se agradece a dichos lectores y contertulios el despertar en el autor, mediante sus valiosas aportaciones, la idea de aclarar y ampliar ciertos aspectos de la versión original del artículo.


martes, 9 de noviembre de 2010

CINCO PERSONAJES, UN PUÑADO DE SENTENCIAS

por Fernando Alfredo Rodríguez

Este ágora nació con una clara vocación de ser un espacio común que diera cabida a tantas voces como quisieran pasearse por ella. No es que hasta ahora haya estado muy concurrida, pero no perdemos la esperanza de que tal cosa cambie. Por el momento, nos regala con su presencia el amigo Fernando, a través del artículo que aquí presentamos. Esperamos que vuelva con frecuencia.


JEAN-JACQUES ROUSSEAU (1712 - 1778)...

Jean-Jacques Rousseau, escritor francés nacido en Ginebra. Figura contradictoria, influyó en los jacobinos y en su voluntad popular y democrática tanto como en los conservadores y en los románticos.
   Prefirió correr el riesgo de presentarse como un “hombre de paradojas” en vez de seguir siendo “hombre de prejuicios”.
  La sociedad necesita ahora crear en su seno un entorno pedagógico que favorezca, por medio de una acción adecuada a los fines perseguidos, el acceso de cada uno a la libertad autónoma. Pensamos en seguida en la escuela, pero el propósito de Rousseau va más allá de los límites de la institución escolar o familiar y, de una manera general, de la institución social, para buscar una forma de acción que permita que el hombre sea liberado a pesar de la mutilación que la sociedad produce en su yo sensible.

...NOS DIJO:

"El Hombre ha nacido libre pero vive encadenado por todas partes."

"Estas dos palabras, Patria y Ciudadano, deben ser borradas de las lenguas modernas."

"La naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y lo hace miserable."


ALDOUS LEONARD HUXLEY (1894 - 1963)...

Fue un escritor anarquista inglés que emigró a los Estados Unidos. Miembro de la reconocida familia de intelectuales Huxley. Conocido por sus novelas y su gran abanico de ensayos, publicó, también, relatos cortos, poesía, libros de viaje e historias para películas y guiones. Mediante sus novelas y ensayos, Huxley ejerció como crítico de los roles sociales, las normas y los ideales. Se interesó, asimismo, por los temas espirituales, como la parapsicología y la filosofía mística, acerca de las cuales escribió varios libros. Al final de su vida Huxley era considerado como un líder del pensamiento moderno.
  Fue también un magnífico ensayista, racionalista y escéptico.

...NOS DIJO:

"Dios no es ni puede ser compatible con la medicina, la felicidad universal y las máquinas."

"La civilización no tiene la menor necesidad de nobleza ni de heroísmo. Estas cosas son síntomas de incapacidad política."


MONTESQUIEU (1689 - 1755)...

Es uno de los filósofos y ensayistas ilustrados más relevantes, en especial por la articulación de la teoría de la separación de poderes, que se da por descontado en los debates modernos sobre los gobiernos y ha sido implementada en muchas constituciones a lo largo del mundo.
     Su pensamiento debe ser enmarcado dentro del espíritu crítico de la Ilustración francesa, patente en rasgos como la tolerancia religiosa, la aspiración de libertad y su concepto de la felicidad en el sentido cívico, si bien se desmarcará de otros autores de la época por su búsqueda de un conocimiento más concreto y empírico en oposición a la abstracción y método deductivo dominantes.
     Dos son fundamentalmente los puntos en que los diferentes autores insisten al señalar la aportación original de Montesquieu al estudio científico de las sociedades humanas:
     Montesquieu acomete la tarea científica de describir la realidad social según un método analítico y "positivo" que no se detiene en la pura descripción empirista de hechos, sino que intenta organizar la multiplicidad de datos de la realidad social en un reducido número de tipos.
   Dar una "respuesta sociológica" a la aparente diversidad de los hechos sociales, bajo el supuesto de que existe un orden o causalidad de estos hechos susceptible de una interpretación racional.
    Es considerado uno de los precursores del liberalismo y fue quien elaboró la teoría de la separación de poderes.

...NOS DIJO:

"No amo a dios porque no le conozco, ni al prójimo porque le conozco."

"Las repúblicas se acaban a través del lujo; las monarquías a través de la pobreza."


THOMAS PAINE (1737 - 1809)...

Fue un político y publicista estadounidense de origen inglés. Promotor del liberalismo y de la democracia.
  Al generalizarse el descontento de las Colonias, Paine fomentó las ideas racionales llamadas por él del "sentido común". Criticó los excesivos impuestos decretados por el gobierno de Su Majestad como injustos y económicamente erróneos, favorecedores del contrabando y la corrupción, la prohibición de comerciar con otras naciones, causante de la pérdida de fortunas materiales, y la falta de representantes continentales en el Parlamento Británico. Sostuvo que la solución a todos esos problemas era la independencia, postura que divulgó en el más famoso de los folletos impresos, Common sense (El sentido común, 1776), que alcanzó la tirada de medio millón de ejemplares.
   La doctrina del "common sense" marca un hito en la historia, al no fundamentar las decisiones políticas en doctrinas basadas en la historia, la religión, la nación, el honor o en nociones apriorísticas, sino en criterios avalados por la la experiencia de los seres humanos y en la razón. Common sense allanó el camino a la Declaración de Independencia Estadounidense, ratificada el 4 de julio del mismo año.

...NOS DIJO:

"El gobierno en su perfección, no es más que un mal necesario; en su imperfección, es un mal insoportable."

"El mundo es mi país, la humanidad son mis hermanos, y hacer el bien, mi religión."


ADOLF HITLER (1889 - 1945)...

Perseguía una agresiva política exterior expansionista para ampliar el Lebensraum ("espacio vital") alemán al este de Europa, y combatir una presunta conspiración internacional entre el judaísmo, la masonería, el comunismo y el capitalismo por parte de los gobiernos estadounidense, inglés y soviético. Su política tenía como objetivo establecer un Nuevo Orden (Neuordnung) en el que Alemania y la raza aria tendrían un papel hegemónico mundial.

...NOS DIJO:

"Si quieres conseguir la simpatía de la multitud, debes entonces decirles las cosas más estúpidas."








martes, 2 de noviembre de 2010

ESPONJIFORME






Algunos consideramos el humor como una de las maneras más serias de estar en el mundo. Y también que, según como se haga, es legítimo aplicarlo a todo, incluso a aquellas cosas más graves, porque el humor resulta ser, entre otras cosas, una eficacísima herramienta de crítica y denuncia. Y finalmente, aunque ni siquiera debería ser necesario decirlo, estamos convencidos de la conveniencia y hasta necesidad de reírse de uno mismo.

Algo tan gris, opaco, serio y aburrido como muchos creen que es la filosofía es el principal ingrediente para una de las webs más divertidas que hemos conocido: Esponjiforme.

Ya finiquitada, como se explica en su último editorial, acumuló sin embargo a lo largo de su existencia activa la suficiente cantidad de contenidos como para que puedas pasar un buen rato ("bueno" de largo y "bueno" de bueno) explorando las ocurrencias de sus creadores.

Con secciones como el curso de filosofía estoica de Paris Hilton, su "Refutamos argumentos en 24 horas (en 12 horas si es cartesiano)", unos surrealistas apuntes de clase sobre el De anima de Aristóteles o su diccionario ("Fideísmo: preferir más pasta que caldo en la sopa."), cierto es que exige un cierto bagaje de conocimientos en la materia para poder extraerle todo su jugo. Sin embargo, no es una condición sine qua non: sepas lo que sepas de filosofía, seguro que encuentras mucho que te divierta. Como propina, te ayudan a localizar en el fondo de escritorio de Windows XP una nube que es clavadita, clavadita a Schopenhauer; tremendamente útil para impresionar a tus amigos más frikis.

Sus principales responsables, filósofos auténticos (o algo así), tienen actualmente en marcha otro proyecto, el cual es posible que te resulte más conocido: El Mundo Today, también muy recomendable. Tanto en uno como en otro caso, humor inteligente... sí, ese tópico, pero en este caso es verdad.

Como ellos mismos dicen, dale al cerebro y accede:




PERO QUÉ POCA FILOSOFÍA ENSEÑA ESTE PROFESOR DE FILOSOFÍA




He recibido algunos comentarios acerca del hecho de que en este blog no se habla lo suficiente de filosofía. Lo cierto es que en ningún momento ni lugar se ha dicho que esa sea la temática principal de este sitio web. Las intenciones y objetivos del blog se encuentran claramente expresados en el texto de encabezamiento que aparece arriba, bajo su título, y, a mi parecer, hasta este momento sus contenidos se han mantenido fieles a dicho planteamiento. 

El artífice de este blog es un profesor de enseñanza secundaria que imparte las asignaturas correspondientes a la especialidad de Filosofía. Entiendo que es ese dato el que ha podido inducir a la confusión. De la misma manera que otras personas han incurrido en el error de considerarlo un "blog escolar". Tanto uno como otro de los malentendidos proceden de centrarse respectivamente en cada uno de los términos de la categoría "profesor de filosofía". Sin embargo, algunas cosas se pueden aclarar si, en lugar de atenderlos por separado, consideramos su combinación para entender qué es lo que realmente hago (aunque valga puntualizar que lo que se va a decir aquí es aplicable a ESTE profesor de filosofía, sin pretender que sea extensible a ningún otro). 

Lo cierto es que en mi labor cotidiana ante mis alumnos hablo escasamente de filosofía. Como botón de muestra, menciono sólo dos de los temas que me ocupan en estos momentos dentro del aula: el consumo responsable y los derechos del consumidor, por una parte, y el fenómeno de la cultura desde el punto de vista de la antropología social, por otra. Y lo cierto también es que la filosofía "pura" es un área que cada vez me interesa menos. De hecho, la mayor parte de mis lecturas personales, temas de reflexión y proyectos de investigación no son estrictamente filosóficos.
     Lo que más me interesa, y a lo que considero dedicarme principalmente, tanto dentro como fuera del aula, no es tanto a la filosofía como contenido (que también) como más bien a la filosofía como actitud y proceder. Y de hecho siempre he estado convencido de que fue esto lo que me llevó, en un momento determinado de mi vida, a tomar la decisión de dedicarme a esta disciplina (cosa de la que nunca me he arrepentido, aunque parezca mentira). Estoy refiriéndome a un modo de encarar el conocimiento de la realidad, y por ende el cómo vivir dentro de esa realidad, que se caracteriza por una visión holística, reflexiva y crítica (y, por supuesto, autocrítica). Unos rasgos que otras disciplinas, por su metodología y áreas de interés, no poseen en el grado extremo en que se presentan en la filosofía. La filosofía nos enseña, como ningún otro saber, a pensar. Y, con ello, contribuye a un muy valioso crecimiento personal. De ahí también mis intereses particulares en los últimos tiempos, los cuales mediatizan los contenidos de este blog: la oposición a la irracionalidad como mecanismo de supuesto conocimiento del mundo, el pensamiento crítico, problemas prácticos de orden social y político que el ciudadano debería encarar desde una perspectiva librepensadora,...

No tengo ningún interés especial en que mis alumnos, y por extensión toda aquella persona con la que pueda compartir lo poco que sé, conozcan la tabla de categorías kantiana o comprendan el método fenomenológico de Husserl (cosas que tampoco están de más, por otra parte); lo que deseo fundamentalmente es que piensen, y que piensen bien, algo mucho menos común de lo que pudiéramos pensar. Piénsalo.


...aunque a algunos les cueste tanto.


lunes, 1 de noviembre de 2010

EL DÍA DEL ORGULLO PRIMATE





El Día del Orgullo Primate, a celebrarse el día 24 de noviembre de 2010, es una iniciativa promovida desde el blog Sin dioses cuya principal plataforma de difusión y movilización es la página de Facebook creada para tal fin. El objetivo de este evento es llamar la atención sobre el hecho de la ascendencia común de las distintas especies de primates, entre las que se encuentra el homo sapiens, es decir, nosotros. Una de las motivaciones para hacer esto es manifestar una oposición hacia el creacionismo, postura religiosa que, negando la evidencia científica, rechaza el hecho de la evolución biológica. No hemos de tomar éste como un objetivo banal si consideramos, por ejemplo, que, según las más recientes encuestas, sólo el 45% de los estadounidenses acepta la evolución.
     La elección del día 24 de noviembre para su celebración no es casual. En tal fecha sucedieron, aunque separados por más de un siglo, dos hechos cruciales: el primero de ellos, en 1859, la publicación de El origen de las especies, de Charles Darwin; el segundo, en 1974, el descubrimiento de Lucy, el fósil de australopithecus afarensis cuyo hallazgo es uno de los principales hitos en la historia de la investigación paleoantropológica.

Pero mejor de lo que podamos hacerlo nosotros, son los propios promotores de la iniciativa quienes nos pueden explicar el sentido de su propuesta. Por ello, te invitamos a leer su manifiesto:

"1. Nos sentimos orgullosos de ser miembros del orden de los primates. La inclusión en el grupo de los primates no es sólo un aspecto taxonómico sino que revela también el parentesco evolutivo que tenemos con los demás primates.

2. Nos sentimos orgullosos de "descender de un simio". No de una especie de simio actual, sino de un simio extinto, pero simio al fin y al cabo. No nos avergüenza nuestro origen evolutivo.

3. Queremos hacer un reconocimiento al trabajo de los paleontólogos que han ayudado a descifrar nuestros orígenes evolutivos y deseamos que se siga desarrollando el trabajo de los paleontólogos, así como la divulgación de sus investigaciones.

4. Queremos hacer un reconocimiento a todos los biólogos y conservacionistas que trabajan para ayudar a conservar las especies de primates actuales.

5. Queremos declarar que los seres humanos no estamos separados de la naturaleza, sino que somos parte de la naturaleza, ya que nos relacionamos con ella en las interacciones ecológicas y por nuestro origen evolutivo.

6. Manifestamos que nos sentimos orgullosos de ser homínidos y de que nuestros parientes más cercanos sean los simios africanos. La anatomía comparada y la genética nos muestra esta relación filogenética y tal hecho no nos hace menos como seres humanos.

7. Queremos que el conocimiento de los orígenes humanos que nos revela la ciencia esté disponible en todas las escuelas y denunciamos el bloqueo que hacen de ello los grupos fundamentalistas religiosos.

8. Manifestamos que la oposición que hacen los creacionistas respecto al parentesco de los humanos con los demás primates y de nuestra evolución es científicamente deshonesta y responde solamente a intereses doctrinales. Los creacionistas tienen derecho a creer lo que deseen pero no pueden pretender pasar por alto el testimonio fósil, ni del ADN, ni de hacer pasar sus convicciones religiosas como una explicación al mismo nivel de la ciencia."

Determinados puntos son clarificados en un mensaje que, a modo de circular, fue enviado a los miembros del grupo de Facebook "Apoyo el Día del Orgullo Primate". Reproduzco a continuación un fragmento de dicho mensaje:

"He recibido algunas respuestas desde algunos blogs en los que dicen que la celebración es innecesaria porque la evolución está ampliamente aceptada. Cosa que no ocurre en la mayor parte de Latinoamérica, o que por qué un día para este taxón, y no uno para el “Orgullo Eucariota” o el “Orgullo Cordado”. Valdría decir que haría sumamente extenso tener un día para cada taxón, y que lo importante es reivindicar la biología evolutiva, la evolución humana y la razón, en el día en que se conmemora la publicación de “El Origen” y del descubrimiento del famoso fósil de “Lucy”. 

Algunos me han pedido que cambiemos el nombre a “Día de la reivindicación de la evolución humana y la pertenencia al orden de los primates”. Gracias, pero se me hace que podemos decir lo mismo con “Día del Orgullo Primate”.

Otros han criticado el uso de la palabra “orgullo”, ya que no hemos hecho nada para ser primates. Dicen que uno sólo puede estar orgulloso de aquello por lo que ha luchado y trabajado, y que no se puede estar orgulloso de una condición evolutiva. La verdad es que esta condición de “orgullo” va dirigida a los círculos creacionistas que han rebajado, tachado y satanizado la idea de descender de monos o estar emparentados con ellos. Precisamente de allí viene lo de “orgullo”.

Espero que entendamos que la idea es promover reflexión sobre nuestra condición biológica y nuestra evolución, en lugar de quedarnos en discusiones bizantinas."

Así que, ya sabes, apoya el Día del Orgullo Primate, contra quienes niegan los hechos en virtud de creencias irracionales, por lo que eres, por lo que somos... pedazo de primate.



Tu árbol genealógico.


martes, 12 de octubre de 2010

RIDLEY: "QUÉ NOS HACE HUMANOS"








Matt Ridley.
Qué nos hace humanos
(Nature via nurture. Genes, experience and what makes us humans).
Traducción de Teresa Carretero e Irene Cifuentes.
Año de publicación: 2003.
Edición: Taurus, Madrid, 2004.


El autor, Matt Ridley, es periodista científico (The Economist, The Daily Telegraph) y doctor en zoología por la Universidad de Oxford. Especializado en las áreas de la genética y el evolucionismo.

La temática del libro es encuadrable en la categoría de genética de la conducta. 
    Como tesis principal, Ridley defiende que la conducta humana viene conformada por la confluencia de experiencia y herencia, a partir de la idea de que no son dos fuentes de influencia opuestas y enfrentadas ya que los genes actúan en función de las condiciones del entorno (“nature via nurture”) dado que responden al ambiente activándose y desactivándose (este fenómeno biológico es explicado en el texto de manera muy clara y accesible). En consecuencia, se pone de manifiesto la carencia de sentido del clásico debate entre ambientalismo y genetismo, uno de los que más peso han tenido históricamente en diversas ciencias, tanto naturales como humanas, y la posibilidad de superarlo reformulando los términos en que se ha venido produciendo tradicionalmente, asentados en ideas erróneas que los más recientes descubrimientos científicos han venido a invalidar. 

“Creo que tanto la naturaleza o la herencia como el ambiente explican la conducta humana. (...) El descubrimiento de cómo influyen realmente los genes en la conducta humana, y cómo influye la conducta humana en los genes, está a punto de dar una forma completamente nueva al debate. Ya no se trata de la naturaleza frente al ambiente, sino de la naturaleza por vía del ambiente. (...) Los genes están concebidos para dejarse guiar por el entorno. (...) habrá que abandonar las ideas que acariciamos (...) nuestros genes no son maestros de títeres que tiran de las cuerdas de nuestra conducta, sino títeres a merced de nuestra conducta; (...) el instinto no es lo contrario del aprendizaje, (...) las influencias ambientales son a veces menos reversibles que las genéticas y (...) la naturaleza está diseñada para dar soporte al entorno. (...) cuanto más destapamos el genoma, más vulnerables a la experiencia resultan ser los genes.” (págs. 15-16).

“Los genes por sí mismos son pequeños determinantes implacables, que producen sin parar mensajes totalmente predecibles. Pero están muy lejos de tener unas acciones invariables, debido al modo en que sus promotores los activan o los desactivan, en respuesta a instrucciones externas. En lugar de eso, son mecanismos para extraer información del ambiente. Cada minuto, cada segundo, cambia el patrón de los genes que se están expresando en su cerebro, con frecuencia como respuesta directa o indirecta a lo que está pasando fuera del cuerpo. Los genes son los mecanismos de la experiencia.” (pág. 418)

Como estrategia expositiva para defender la tesis anterior, el autor recurre a un desarrollo en el que se entremezcla el recuento de experiencias y datos que la apoyan con un recorrido por los principales hitos históricos de la polémica ambientalismo-genetismo, de tal manera que se muestra cómo la tesis principal es apoyada por los datos empíricos al mismo tiempo que se ponen de manifiesto los errores de planteamiento de los principales representantes de uno y otro bando de la mencionada polémica.

Algunos de los temas tratados en el texto, en una relación no exhaustiva, son los siguientes:

-El descubrimiento de la secuencia completa del genoma humano en cuanto su impacto en el debate genetismo-ambientalismo.
-La comparativa ser humano-animal como vía para determinar la idiosincrasia humana: posiciones de diversos pensadores.
-La comparativa anterior concretada en la conducta sexual.
-La peculiaridad humana frente a otros primates desde el punto de vista de la genética.
-Los instintos. La teoría de W. James. El amor como instinto y sus bases biológicas.
-Apoyos experimentales a  la teoría de la interacción genes-ambiente.
-Lo innato y lo adquirido en las diferencias de sexo y género: rasgos biológicos, roles de género, orientación sexual, funciones y capacidades cerebrales y mentales.
-La posición innatista de Galton y sobre el mismo como inaugurador del debate naturaleza-entorno.
-Los estudios con gemelos y la aportación de sus resultados a la polémica naturaleza-entorno. Sobre la heredabilidad de diferentes rasgos: físicos, de personalidad, inteligencia,...
-Las investigaciones sobre las causas de la esquizofrenia. La pluricausalidad de los fenómenos mentales como un apoyo más a la teoría de la interacción genes-ambiente.
-La teoría evolutiva de Piaget.
-El nativismo de K. Lorenz. 
-La teoría de la impronta. Interpretación desde la misma de diversos fenómenos: la homosexualidad, la adquisición del lenguaje, la aversión al incesto.
-Las teorías deterministas del aprendizaje: Pavlov, Watson, el conductismo.
-F. Boas y la antropología cultural y su influencia en el debate herencia-ambiente. El aprendizaje cultural. La cultura en el proceso evolutivo.
-La sociobiología.
-Diversas consecuencias de la tesis defendida en el libro: sobre la relatividad de la influencia de la educación parental, sobre la influencia de los grupos de iguales, sobre la meritocracia, sobre el concepto de "raza", sobre la individualidad, sobre el libre albedrío.

De manera paralela y complementaria a la principal línea de desarrollo de la obra, se trata el tema de la utopía (a modo de apéndice al final de algunos capítulos):

“Uno de los pecados habituales patentes en el debate naturaleza-entorno ha sido el utopismo, la idea de que existe un modelo ideal de sociedad que puede derivarse de una teoría de la naturaleza humana. Muchos de los que creían comprender la naturaleza humana se aprestaron a convertir descripción en prescripción y trazaron un modelo de sociedad perfecta. Ésta es una práctica común tanto entre los partidarios de la naturaleza como entre los partidarios del entorno. Con todo, la única lección que se extrae del sueño utópico es que todas las utopías son pésimas. Todos los intentos de crear una sociedad en referencia a una concepción estrecha de la naturaleza humana, bien sobre el papel o en las calles, acaba produciendo algo mucho peor. Me propongo acabar cada capítulo burlándome de la utopía que implica llevar cualquier teoría demasiado lejos.” (pág. 120).

Y se comentan, como tales utopías resultantes de adoptar las posiciones del innatismo o del ambientalismo extremos:

-La República platónica.
-La sociedad eugenésica de Galton.
-El mundo feliz de Huxley.
-El nazismo y el apoyo teórico de K. Lorenz al mismo.
-Skinner y su Walden Dos.
-Los comunalismos.

Imprescindible para la actualización de conocimientos sobre el área de que se ocupa y susceptible de tener como lector tanto al público en general, a modo de obra de divulgación, como al especialista. Resulta un texto muy clarificador, que rompe con algunos de los tópicos más asentados en el debate científico y filosófico y lo hace por la vía más fiable para ello: a partir de los datos empíricos, sin contar con los cuales cualquier especulación se realiza inevitablemente en el vacío. De igual interés desde el punto de vista de las ciencias naturales, de las ciencias humanas o de la filosofía. 

Este libro ha visto dos ediciones en nuestro país, la de Taurus que se encuentra referenciada al comienzo de este artículo y otra en formato bolsillo realizada por Punto de Lectura en 2005. La última está actualmente descatalogada, pero la primera se puede encontrar con relativa facilidad.

Sitio web de Matt Ridley: http://www.rationaloptimist.com/


lunes, 4 de octubre de 2010

CINE Y PROBLEMÁTICA DE GÉNERO



Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2003).

Lleva camino de convertirse en un clásico para las aulas, y es con toda seguridad la mejor película que nunca se ha realizado sobre el maltrato de género. Retrata con toda fidelidad y realismo los perfiles psicológicos típicos de víctima y agresor, así como la dinámica prototípica del proceso de maltrato, repasando todas las conductas y actitudes habituales de quienes se encuentran implicados en este tipo de situaciones, incluidos los miembros del entorno familiar y social de los afectados. Lo hace además con un muy ajustado dramatismo que evita cualquier sentimentalismo o truculencia gratuitos, así como esquivando inteligentemente los maniqueísmos superficiales y simplificadores. Por todo lo dicho anteriormente, posee la virtud de resultar tan informativa como cualquier manual de un especialista en la materia, al mismo tiempo que resulta un eficaz medio de sensibilización hacia el problema que trata.


Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007).


Película de animación basada en el magnífico cómic homónimo de Marjane Satrapi. Narra las experiencias, desde la infancia hasta la primera juventud, de una iraní que ve nacer la teocracia islamista de los ayatolás, con el retroceso que ello supondría para la situación de la mujer. Es un relato autobiográfico cuyo punto de vista en primera persona le otorga un especial valor. Además de lo más evidente, es decir, permitir descubrir la situación de la mujer bajo el islamismo radical, ofrece otras posibilidades: para muchos espectadores romperá tópicos y estereotipos asentados en el desconocimiento sobre la auténtica realidad de los países de cultura islámica y sus habitantes (oh, sorpresa, son personas que sienten, piensan y actúan como "nosotros"). Incluso, por qué no, puede ser útil para reivindicar el género narrativo del cómic, tan habitual como injustamente menospreciado.




El hombre tranquilo -The quiet man- (John Ford, 1952).


Todo un clásico y una gozada de película. Eso sí, si se es es capaz de realizar el acto de abstracción que permita desligar la dimensión estética de la moral (cosa tan posible como deseable en numerosas ocasiones ante los objetos artísticos, desde mi punto de vista), porque se trata del colmo de la misoginia en una pantalla. Una arisca joven cuya fuerte personalidad aleja a todo posible pretendiente (lección nº 1: si aspiras a un marido, sé sumisa) es finalmente "domada" (o reintegrada al rol que se le tiene asignado, si queremos ponernos técnicos) por el protagonista. Y, además, con violencia física incluida, que por el tono desenfadado en que es narrada no debía de resultar en absoluto políticamente incorrecta en el momento de realización de la película. Sospechamos que, bien al contrario, ni sorprendía ni escandalizaba a anteriores generaciones de espectadores (ni, nos tememos, a muchos de los actuales), que asistirían complacidos a la secuencia del desenlace, clímax del desarrollo de la narración, en que la mujer finalmente "recibe su merecido" y se somete al macho de la especie. Aún hay más: todo esto sucede con la satisfecha aquiescencia de ella, con lo que los autores no hacen sino un ejercicio de hipócrita enmascaramiento de la condición de víctima de la mujer. Ésta aparece como cómplice tácita del patriarcado, statu quo que acepta e incluso desea y que, en consecuencia, queda plenamente justificado. Película con mucha miga, como vemos. No sólo retrata los usos y modos de una sociedad androcéntrica, sino que además permite reflexionar sobre la normalidad con que éstos eran asumidos hace tan sólo poco más de medio siglo (y yo diría que aún hoy... y lo que nos queda, por desgracia).




Trailer de Persépolis



Y NUESTRAS MÁS RECIENTES OCURRENCIAS...



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